¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

19 septiembre 2016

Se aproxima el inicio de las clases y yo con el "A tí, Manué...".


Quedan pocos días para que comiencen las clases en P&A. Esta semana se pone en marcha por fin el Nuevo Curso Completo de Gª e Hª 2016-2017, un curso del que espero mucho, la verdad sea dicha. Y de los opositores matriculados en él, también. 

Los hay nuevos en P&A. Vienen, al menos aquellos con los que he podido hablar, llenos de ganas y con ilusión por aprender y hacer las cosas bien. También les noto cierta incertidumbre por qué haremos en clase y qué es lo que tienen que hacer ellos para sacarle provecho a este proyecto que ahora comienzan. No os preocupéis por eso. En un par de semanas os daréis cuenta de cómo está el trabajo planificado y, por tanto, cuál es la respuesta que a esto debéis dar. Sin problemas.

También los hay antiguos. Opositores que llevan ya algún tiempo en P&A y que no quieren perder el ritmo de trabajo, conscientes de que lo por ellos conseguido hasta ahora no es poco y que hay que seguir trabajando para alcanzar la meta deseada. ¿Recordáis vuestro primer día en P&A? Yo recuerdo ahora muchas de vuestras caras, ilusionadas y, al tiempo, asustados por la responsabilidad y la incertidumbre de la oposición. Pero aquí estáis ahora, nada que ver con lo que eráis entonces. Esto es casi lo que más me gusta de la preparación: ver la evolución de los opositores. Y aquí llega Manuel…

Esto te lo debo, amigo.

Recuerdo cuando llegaste a mis clases por primera vez, hace tiempo ya. ¡Verde como una lechuga! Pero con potencial. Y, lo que más me importa ahora, consciente de que lo que sabías hasta ese momento no era suficiente para conseguir lo que te habías propuesto. Recuerdo cómo me comentabas mil y una ideas para tu programación de Geografía, y ahí me di cuenta de que tu vocación por enseñar era de fina ley. Y así transcurrió tu primer año de preparación, entre temas y unidades didácticas. Y entre risas, que siempre las ha habido en mis clases.

Tu primer año de preparación ya te valió una buena nota que te abrió las puertas de la interinidad. Todos queremos la plaza a la primera, pero sabemos que eso no es tan fácil. Empezar a trabajar e ir haciéndote profesor mes a mes, dejando que tus alumnos sean los que te van dando la forma docente y asumiendo lo bueno y lo menos bueno de esta profesión que cansa –es la verdad-, pero te mantiene vivo año tras año. El elixir de la eterna juventud te lo suministran los alumnos con sus cosas…

Luego tuviste que atravesar un desierto, de la mano de muchos compañeros como tú. Ese alejamiento obligado de las aulas por un tiempo no te desanimó –ni te agrió el carácter-, pues ya habías probado las mieles de la docencia y estabas enganchado a ellas. Alguna vez me has dicho que has aprendido mucho conmigo. Y mira tú que creo ahora que, por encima de lo académico, tengo yo algo que ver con la entereza que has demostrado a lo largo de estos años, soportando los reveses de la oposición. Si así fuera, no hay cosa que más me agrade que esto.

Todo el proceso de tu preparación ha sido, en fin, como ha tenido que ser… Cada uno tenemos un camino que recorrer y éste alterna tramos cómodos y llanos con otros empinados y llenos de obstáculos. Pero a la cima hay que llegar. Como tú has llegado, gracias a Dios. Cada triunfo tuyo lo he vivido como cosa mía. Y me he dolido con los pocos fracasos. Más que fracasos, compás de espera. Y es que ya aprendí que las cosas necesitan su tiempo. Y estoy seguro de que tú también lo sabes. Pero lo del 2014 fue duro. Seguro que para ti más que para mí. Pero para mí también, ¡qué leches! Esas plazas robadas por un pellizco…

Hay que estar en sintonía, me has escuchado mil veces decir. En sintonía con la oposición – y por extensión, con la vida-. Y eso cuesta lo suyo. Pero es el premio más grande. Y yo creo que tú si lo has logrado. Has tocado con la punta de los dedos ese estado de sintonía del que a menudo hablo. Ese es el premio gordo de todo esto. Sé que lo has visitado porque cuando he hablado de esto en el aula, con el resto de los compañeros, entre las caras de “¿de qué me está hablando este tío?” asomaba la tuya con una sonrisa esbozada y el brillo en los ojos del que se aproxima a sabio. Y yo me decía entonces: “Manuel ya está”. No te confíes, la sintonía alcanzada viene y va… Es aventurera la joía, pero siempre vuelve a casa. Aprovéchala ahora para la vida, para tu vida…

Y esa sintonía fue la que te dio la plaza este verano de 2016. Además de tu trabajo, tus conocimientos, tus pulsos ganados a la voluntad, tus largos trayectos entre los institutos de turno y P&A… Has sido un opositor ejemplar, un ejemplo para todos. Y ahí está la recompensa. Quiero recordarte ahora algo que me has oído mil veces… Y creo que ahora lo entiendes más que bien, por completo. En mi caso, las oposiciones, además de la plaza y todo lo que eso conlleva, me convirtieron en una persona distinta y mejor. Y ese fue el fruto dorado que, de entre esa cosecha tan abundante, yo recogí hace ya muchos años. Alguien que no teme a los retos y los enfrenta con serenidad y convencimiento de que sí, de que no hay meta que no se alcance si uno logra, una vez más, estar en sintonía con el proceso.

Los caminos que en la vida recorremos son así, llenos de curvas. Y desde algunos tramos no podemos saber que hay después de esa tan pronunciada a la que me aproximo. Los hay que van frenando para tomarla despacio. Yo aprendí que las curvas tan cerradas hay que tomarlas a toda velocidad, sin reservas y sin dolerse, para salir despedido y pasar de nivel, alcanzando el mundo nuevo que en nuestra mente pergeñamos mientras soñamos.

En fin, Manuel, que tus triunfos son los míos. Y que estoy orgullosísimo de ti, miarma.

Mira lo que se me avecina ahora con toda esta gente nueva, o casi, que tiene todavía el camino por recorrer. Apenas asoma una suave curva allá en el horizonte. Y como hice entonces, en tu primer año, también en este miraré con disimulo, buscando en la mirada de alguno de ellos el hambre de logro que tenías tú.