¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

11 febrero 2015

¿Hay alguien por ahí dispuesto a admitir que necesita aprender de otro modo?

Eso es... Repito la pregunta: ¿Hay alguien, que esté leyendo esto en estos momentos, que sea capaz de admitir que necesita llegar al aprendizaje a través de otras herramientas?

¿Alguno de vosotros sería capaz de admitir que, aunque lleva toda la vida estudiando, aún no ha sido capaz de encontrar el método que haga posible aprehender (un nivel superior y más rico que aprender) contenidos e ideas sin tener que recurrir al recitado memorístico que nos enseñaron en el colegio (las tablas de multiplicar o, simplemente, las retahílas de datos para volcarlos en el examen nada más nos dijeran la pregunta)?

Hay una gran diferencia entre RECORDAR y MEMORIZAR... Y sólo se pueden UTILIZAR bien los contenidos aprehendidos y, por lo tanto, recordados... Ahí está el quid de la cuestión.



Día tras días, y son muchos años ya, observo como la inmensa mayoría de mis alumnos (no todos, afortunadamente), y ahí incluyo una franja de edad que va desde los 12 años (1º de ESO) a los 50 y tantos (opositores más veteranos), no pueden quitarse de encima el yugo del famoso soniquete: "¿Qué es lo que me tengo que aprender, maestro?"

Cuando éramos muy pequeños, en los primeros años de colegio, nos enfrentaros a uno de nuestros más temidos enemigos de la infancia: el examen (otro fue el matón del patio que te quitaba el bocadillo o los donuts, pero eso lo dejaré para otra entrada). Nos dijeron que el examen del "próximo lunes" era muy importante... En realidad, ¡¡¡LO MÄS IMPORTANTE!!!!!, y que si queríamos aprobar la asignatura (y pertenecer al bando de los niños buenos y listos) teníamos que sabernos todo lo que nos iban a preguntar... Implorábamos, entonces: "¿Qué es lo que entra en el examen, maestro?"

Y nos íbamos a casa con esa espada de Damocles sobre nuestra cabeza sin saber cómo ganar la batalla de día D... Nadie nos dijo cómo aprender; bueno, si: "Estudiando, no te digo".

Estudiar de ese modo nos sirvió para pasar una criba tras otra desde la Primaria en adelante... Y así superamos el colegio y el instituto, incluso la selectividad. Aunque esa fue la primera vez que nos dimos cuenta de que la cabeza tenía un límite de capacidad memorística: era preciso que hubiera opciones dónde elegir para evitar, de ese modo, la pregunta maldita que no habíamos podido aprendernos... Los que ponían el examen también sabían de los límites del sistema de aprendizaje clásico español... Luego, la benevolencia a la hora de corregir los exámenes hacía el resto. Hacía y hace...

En la Universidad, aunque el propósito era uno muy distinto, en la mayoría de las ocasiones nos vimos abocados a enfrentarnos a pesadas asignaturas en "cómodos parciales" y siempre contando con la red de septiembre por lo que pudiera ocurrir. La verdad es que, a pesar de nuestras ínfulas intelectuales del tipo: "Yo creo que me voy a quedar en el Departamento de...", a la hora de enfrentarnos a la realidad en la batalla del parcial, nuestra infantería contaba con un anquilosado arsenal de folios requetesubrayados y  toda la memoria que nuestro cerebro ponía a nuestra disposición... Gracias a Dios que en cuanto uno hacía el parcial, vaciaba su cabeza de los datos aprendidos para dejar la mente lista para el siguiente examen. En esta tarea de vaciado y limpieza ayudaban las cervezas con las que se solían celebrar el haber pasado tan dura prueba (aunque a las espera de la nota, si bien, haberse quitado de encima el examen ya era un logro).

¡Poco razonar hubo en esa época! Salvo las disquisiciones filosóficas o sentimentales ad hoc. Si, ad hoc... "El amor es una fiebre pasajera, hazme caso: deja a fulanita, no te conviene".

Cuando nos dimos cuenta, ya teníamos nuestro título en la mano, firmado por el S.M. el Rey, y aún no habíamos utilizado la cabeza para tareas más nobles que las de lucir el flequillo a lo Mecano (o la creta o el tupé o la melena o el rapado al uno, según qué épocas). O los consejos sentimentales, claro está: "¿Tú quieres que vuelva contigo? ¿Tú quieres de verdad que vuelva? Hazme caso: da-le-ce-los, e-so-nun-ca-fa-lla, te-lo-di-go-yo-que-de-es-to-en-tien-do-te-la".

Veo a mi diestra y siniestra miles de licenciados (o graduados según Bolonia), con sus másteres (del Universo, un par de ellos mínimo) y varias letras del abecedario idiomático... Esos que componen la que han dado en llamar la generación mejor preparada de la historia... Algunos vienen a mi para prepararse las oposiciones... Y, ¿sabéis una cosa? El primer obstáculo con el que se encuentran es que muchos (no todos) no saben estudiar si no es de memoria, hincando los codos, que se decía antes... Y no hay cabeza que puede llevar de memoria unas oposiciones como estás... Y si alguien fuera capaz, mejor haría volcando su potencial memorístico en otras más lucrativas (registrador de la propiedad, por ejemplo...). No, no es así...

Los aspirantes a profesores de Ciencias Sociales son más bien idealistas y no se ajustan de ningún modo al perfil de "cerebrito que todo lo graba". No somos así... Tenemos un entrenamiento memorístico de poco recorrido y capaz de soportar un número limitado de datos. Y, además, que para estudiar tantísima materia de memoria hay que sufrir mucho, pues no es tarea fácil ni corta... Y no veo yo a demasiada gente con capacidad de sufrimiento.... Una de las frases que más oigo, para mi desesperación, es esta: "Si, ya lo sé, tengo que estudiar más, ¡¡pero es que los 27 años sólo se viven una vez!!". Y los 32, y los 35...
 
No es ese el camino, no señor... Y aquí está la razón de que muchos se peguen un golpe de mil pares de narices... "¡No puedo más, no me cabe más en la cabeza!". Pues claro, es que ese no es el método idóneo para aprobar las oposiciones... La memoria es un asistente, pero no el protagonista del aprendizaje que precisamos conseguir... De eso se trata y no de otra cosa... Hay gente que lo sabe desde el principio, otros que lo aprenden a base de palos y otros que no lo quieren aprender porque si no se utiliza la memoria, entonces hay que utilizar la inteligencia.... Y, para eso, hay que tenerla (aunque parezca mentira, hay gente que todavía no ha estrenado su cerebro, que no le ha quitado el plástico ni la etiqueta...).

Luego, pasa lo que pasa... Y lo que van pasando son los días... Día en el que no aprehendes algo, es un día perdido...La receta es clara y sencilla:

Mucha lectura para formatear el cerebro; lectura de calidad, por supuesto. Pero no lectura mecánica, sino comprensiva y reflexiva.

Mucha escritura, mucha más aún, pues ahí es donde el cerebro graba a fuego los enlaces y mecanismos que articulan los conocimientos que vamos adquiriendo. Pero no escritura mecánica, sino creativa.

Mucho conversación bidireccional sobre los contenidos leídos y escritos, mucho escuchar los argumentos de los demás, mucho preguntarse sobre la urdimbre utilizada por otro para dar forma a determinado pensamiento o idea. Hablar, si, pero mucho más escuchar. Y escuchar activamente, no pasivamente. Es decir, escuchar al mismo tiempo que escudriñas el armazón del discurso.

Mucha "traducción". No hay otro camino para llegar a la meta. El aprendizaje "traducido" se convierte en aprehendido. Y cuando hemos llegado ahí, ya estamos en disposición de utilizarlo como propio, autónomamente.

Y mucho trabajo, diario, cumplido, incrementado, planificado, autoevaluado, revisado y mejorado. Y mucha humildad para saber que queda mucho por saber y que de todos sitios se aprende. incluso del que nada sabe o todo equivoca, pues éste te enseña que camino no debes coger. O del que, a sabiendas o por desconocimiento, muchas veces por pura tozudez, se empeña en el peor de los caminos posibles. De ese se aprende la lección sin necesidad de haberla pasado, lo cual es un ahorro de tiempo y sufrimiento.

La memoria, ¡ah!, nuestra vieja amiga, sólo sirve para adornar y perfilar. La memoria en un opositor es algo similar a las guindas de un pastel o los ribetes y adornos de crema pastelera o chocolate de una tarta. Pero todos sabemos que el fundamento está en la masa y no en otra cosa.

En los curso P&A tenemos muy presente todo esto y trabajamos con nuestro opositores partiendo de esta reflexión y con un método que vamos mejorando e implementando curso a curso...

Aunque seguimos ofreciendo todos nuestros curso tradicionales (Curso Completo para nuevos alumnos, Curso de Mantenimiento para antiguos alumnos, Curso Intensivo de preparación, Cursos Monográficos, Planificación y Seguimiento online, Taller de Coaching, etc.), el compendio de todo nuestro hacer es el próximo Curso de Rendimiento Máximo 2015-2016. Ahí, trabajamos a diario para aprehender en cantidad y calidad. Y  te ayudamos y guiamos hasta convertirte en funcionario.

No hay una preparación más completa, pues ese ha sido nuestro objetivo a la hora de diseñar el CRM, ni más esforzada, pero también es la que tiene más garantías de llevarte a la meta. A veces no hay más remedio que HACER DE LA NECESIDAD, VIRTUD... Y hay tanta necesidad de que te obliguen a estudiar y te enseñen a hacerlo bien, de modo que la cosecha sea segura...

Pues eso... ¿Hay alguien por ahí dispuesto a admitir que necesita aprender de otro modo?