¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

11 octubre 2013

Carta abierta al Consejero Luciano Alonso con motivo de las oposiciones de Secundaria 2014...

A la atención del Consejero de Educación de la Junta de Andalucía, D. Luciano Alonso.

 
 
Escribo esto en el espacio personal de mi blog con la esperanza de que usted lo lea y tome en consideración alguna de mis reflexiones. Ojalá todas...
 
Me preocupa la Educación Pública andaluza como al primero, pues soy profesor vocacional y funcionario con experiencia a mis espaldas. Experiencia suficiente como para saber ya que lo único importante, en realidad, son los alumnos. Y que todo lo que los políticos del ramo y los docentes hacemos sólo tiene sentido por ellos y por lo que la esperanza de su progreso y mejora como individuos integrantes de la sociedad significa... 
 
Aunque también se, esto lo da la experiencia y los años, que conducir el carro donde viajan tantos miles de alumnos (y sus familias, en realidad) no es fácil, y que, además de estar atento y vigilante para que ningún niño se caiga del vehículo que los conduce hacia su futuro, hay que ser listo para evitar los obstáculos que en el camino hay. No le voy a decir yo, que no entiendo de los usos de la política nada de nada, cuáles son los obstáculos que usted se está encontrando en su recorrido y cómo salvarlos... Ahí me daría usted sin duda lecciones valiosísimas a mi.
 
Pero si creo que puedo, y debo, trasladarle mi experiencia sobre un sector que conozco muy bien y por el que he pasado por todas sus posibles facetas a lo largo de muchos años. Se trata del mundo de las oposiciones. Evidentemente, fui opositor hasta hacerme funcionario. Y ahora vuelco, en otros compañeros que quieren conseguir lo que yo antes logré, todo aquello que durante esos largos años de estudio aprendí.
 
Sobre su cabeza y la de la Consejería (es la misma, ¿no?) sobrevuelan nubes, sino negras, seguro que grises. Algunas son grises plateadas, pero también las hay de un intenso gris plomizo. Todas quieren influir en usted acerca de la decisión de convocar o no oposiciones de Secundaria en Andalucía. Me refiero a los legítimos representantes sindicales (ponga usted aquí todas las siglas que estime oportuno). Y, también, a los representantes con legítimo pseudónimo de algunas plataformas de nombre grandilocuente, que, a pesar de ser realmente pocas las nueces que la componen, si han demostrado la habilidad de hacer cierto ruido.
 
Hace usted muy bien en escucharles a todos. eso demuestra su talente democrático y su espíritu conciliador. Y no se puede ser máximo responsable de la Educación, la Cultura y el Deporte en Andalucía sin poner encima de la mesa la educación que se evidencia al tener en cuenta la opinión y las circunstancias de los demás, ni las reglas justas que hacen de lo deportivo algo más que un simple juego, ni la cultura democrática de decidir teniendo en cuenta al otro... O a los otros.
 
Y es que éste es el asunto que yo quiero hacerle llegar. Son muchos y muy distintos los otros. No son uno sólo, ni su deseo es único. Por eso yo quiero hablarle hoy, señor Alonso, de un colectivo que apenas suena, que nunca va a ver usted en la calle haciendo ruido por una causa que favorezca a su gobierno y, al día siguiente, por otra que lo perjudique. Pero, aunque no suene, el colectivo existe y es numeroso... Me refiero al integrado por los que sueñan con ser docentes y formar parte de la Educación Pública andaluza desde su mesa de estudio, desde las bibliotecas de sus pueblos, desde las aulas donde reciben la formación que precisan para enfrentarse a los duros exámenes de las oposiciones.
 
El duro mundo del aspirante a funcionario forja el carácter de quien se entrega a él con ilusión y vocación, y fortalece a quien comprende que lo que él desea, lo desean también los demás... Y que eso es lo justo. ¿Hay algo más democrático que entender que todos tenemos derecho a ocupar un puesto en la Administración pública andaluza? ¿No debe ser sabido por todos que los principios sobre los que se levanta el funcionariado (desde el Código Napoleónico) son los de igualdad, mérito y capacidad?
 
Por eso le pido, señor Alonso, que tenga en cuenta a los miles y miles de opositores silenciosos que se forman (con ayuda o sin ella, eso no es determinante) con la esperanza de poder demostrar sus conocimientos en justa lucha.
 
Desde hace días se viene oyendo los argumentos (¡qué remedio, pues no puede uno desenchufarse...!) que se esgrimen respecto a la conveniencia o no de convocar oposiciones de Secundaria en Andalucía. Me permito, ahora, exponerle aquí una serie más de ellos con los que, no tengo duda alguna, podrán identificarse la inmensa mayoría de esos miles de opositores que no quieren hacer política con lo que sólo debe ser su profesión: la docencia.
 
La experiencia que muchos de los opositores tuvieron en 2012, con los cambios de temario, el compromiso sobre la celebración de oposiciones hecho públicamente por el, en su día, Consejero De la Chica, la convocatoria en equilibrio y, finalmente, el mazazo del recurso ante el Tribunal Constitucional por parte del Gobierno de Rajoy, puedo decirle sin temor a equivocarme que resulto casi traumática. Pesa como una pesada losa en la mente de muchos de los opositores que conozco, que se enfrentan a todo este proceso con ilusión, pero también con preocupación y miedo. A eso debemos añadir la desilusión de la misma convocatoria anulada por la Consejera Mar Moreno y la devolución de las tasas pagadas que permitieron integrar el 10% de 2012 en las oposiciones de Primaria de 2013.
 
Por esa misma razón, la Junta debiera convocar oposiciones de Secundaria, pues desde 2010 no lo hace y hay miles de licenciados que nunca han tenido la oportunidad de poder presentarse ni de optar, por lo tanto, al desempeño de la docencia en la Educación Pública. Muchos de ellos siguen preparándose desde entonces, esperando la próxima convocatoria de 2014. ¿Otra vez van a recibir un varapalo? Confío en que no sea así.
 
Me precio de tener un grupo de opositores serios y esforzados, que no se dejan vencer por el desánimo ni por los rumores. Tiene claro que su objetivo es formar parte de la Educación Pública andaluza y saben que el camino es prepararse, formarse y dar la talla el día del examen. No quieren prebendas ni privilegios. Sólo quieren tener la oportunidad de demostrar sus conocimientos, su formación, y todo ello en justa e igualitaria pugna (capacidad, mérito e igualdad).
 
Pero soy consciente de que no todo el mundo es igual. Hay también gente que no está preparada para las dificultades o que no quiere sobreponerse a ellas. Y que no quiere la igualdad en el proceso.
 
Yo empecé a opositar a mediados de los 90 y, entonces, nadie ponía en duda que todos los años la Junta de Andalucía ofertaría empleo público. Todos sabíamos que las plazas eran las que eran (hoy se considerarían poquísimas), pero el opositor aceptaba esa dificultad como parte del proceso al que libremente decidía enfrentarse. Salían pocas y de pocas especialidades. Recuerdo mi primera vez, en 1996, cuando todos pelamos por las 35 plazas que habían salido de mi especialidad, Geografía e Historia. Y las 45 plazas de 1998. Y las también escasas de siguientes convocatorias o del resto de espacialidades. Costaba Dios y ayuda meter la cabeza, pero el proceso te hacía fuerte y esforzado. Entendías que no era gratis conseguir el privilegio de tener un empleo fijo y poder ejercer tu vocación de por vida. Y todo esto en el escenario de la crisis de los años 90, con un 25% de desempleo...
 
Luego, cuando ya por fin conseguías ponerte delante de los alumnos, el carácter fortalecido a lo largo de los años de opositor te ayudaba a capear las dificultades de la profesión. Porque, podemos decirlo, la profesión es apasionante, pero difícil. Ser docente no es cualquier cosa y aguantar el tirón delante de 30 adolescentes precisa de cierto carácter y habilidades.
 
Por todo esto, señor Alonso, no entiendo que tanta gente (y toda tan lista y comprometida) se lleve las manos a la cabeza por el número de plazas que la Junta podrá ofertar debido a las restricciones del 10% impuestas por el Gobierno de Rajoy. Son pocas, nadie lo duda, pero menos da una piedra...
 
Hay quien precisa de una alfombra roja, lluvia de pétalos y fanfarrias a cada lado para presentarse a las oposiciones. Cualquier otra realidad les es tremendamente insoportable. ¡Qué corazón más chico!, permítame que diga esto... ¿Cómo podrán pedirle luego a sus alumnos que se esfuercen por mejorar y aprender si ellos no están dispuestos a hacerlo? Quieren unas oposiciones hechas a su medida... Como ya las hubo durante el sistema transitorio que puso en marcha la LOE para, siguiendo las indicaciones de la UE, convertir a los miles de interinos en funcionarios, aunque fuera con la ayuda de la alfombra roja  Bueno, eso ya pasó... Casi todos los interinos "pata negra" (así se les llamaba, ¿recuerda?) ahora son funcionarios. ¿Vamos a volver otra vez a esa situación de inestabilidad y de flagrante injusticia para la gente más joven que quiere ser docente?
 
En mi grupo tengo opositores de diverso tipo: gente más mayor que, tras varios intentos en convocatorias pasadas y muy buenos resultados (muchos de ellos con notas sobresalientes que les permiten hoy trabajar como interinos), lo que quieren es, de una santa vez, dar el salto al funcionariado; también los tengo jóvenes recién licenciados o casi, llenos de ilusión y dispuestos a darlo todo sin pedir nada a cambio; tengo a madres esforzadas que dejan a sus hijos con las abuelas para asistir a clase y a opositores con trabajos pesados y precarios pero que quieren darle sentido a sus estudios universitarios y progresar en la vida profesionalmente... En fin, mucha gente y muy diversa, pero con algo en común: su tesón.
 
Son conscientes de que deben prepararse, pues, sin duda usted lo sabrá, nuestra especialidad se nutre de tres titulaciones distintas (Historia, Geografía e Historia del Arte), cuando ellos sólo poseen una. Las otras dos hay que preparárselas... Por eso, unas oposiciones como las nuestras no se preparan en 6 meses, ni en un curso de 9 meses... Es una labor más grande, que precisa de más tiempo y de un mayor esfuerzo y sacrificio. El otro día pude leer un argumento que se aducía, desde una organización sindical, como justificación de que el PP de Murcia, finalmente, no convocaría oposiciones en 2014: el argumento era que, así, los opositores podrían seguir con sus "proyectos de vida" en vez de tener que estudiar para unas oposiciones con tan pocas plazas.
 
El proyecto de vida de los miles y miles de opositores que llenan las academias y los despachos o aulas de los preparadores, las bibliotecas o las mesas de estudio de sus casas no es otro que encontrar un trabajo digno para el que se han estado formando en la universidad durante varios años. Aceptando, por supuesto, que esa meta hay que ganársela en justa lid.
 
Por todo ello, señor Alonso, confío en que a la hora de tomar la decisión, no olvide que, además de los que suenan mucho, hay otros que no lo hacen por una sencilla razón: están estudiando, confiando de verdad en que podrán hacer realidad su objetivo de convertirse en funcionarios y llevar esa alegría a sus vidas y las de sus familias.
 
Tome la decisión que estime conveniente, la que usted crea que impulsa más el progreso de la Educación Pública andaluza... Aquella que revierta en favor de la petición que ayer mismo hizo la Presidenta Susana Díaz al Presidente Rajoy en referencia a un Plan de Empleo estratégico para Andalucía. No tendría mucho sentido que se pidiera un Plan de Empleo al Gobierno central cuando el autonómico desaprovecha la oportunidad de incrementar la plantilla docente de la Educación Pública que, por otra parte, nuestra Presidenta quiere blindar...
 
Todos los docentes sabemos como beneficia al desempeño de un centro educativo que su plantilla sea estable. Todos sabemos también que la función pública construye el Estado, en este caso nuestra Autonomía. Todos sabemos también que la convocatoria de oposiciones, ofertar el empleo público disponible, no es una gracia concedida por el gobernante ni una petición hecha por particulares o colectivos, sino que es un derecho reconocido por la Constitución. Ser funcionario es un derecho que reconoce nuestra ley más importante.
 
Tome en consideración estos argumentos si estima que son válidos. Tenga en cuenta a los miles de opositores callados que sólo esperan la oportunidad de poder demostrar su mérito y su capacidad en igualdad de oportunidades. Recuerde que también existen los otros... Y que estos otros son muchos. Yo diría que muchísimos más que un puñado de nueces ruidosas. 
 
Muchas gracias por su tiempo, si llega a leer esto que le escribo.
 
Jesús Molina, funcionario y preparador de oposiciones en P&A