¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

11 septiembre 2013

Los distintos tipos de opositor y cómo hago para que saquen su plaza...

Querido diario (¡¡¡me encanta esto tan cursi!!!):
 

El reino de las cursis (son bilingües desde que estaban en el vientre de sus mamis)...
 
Bueno, al lío... Hoy voy a hablar de lo que voy a hacer este curso en mis clases.
 
Por supuesto que voy a dar mis temas, mis prácticas, mis programaciones y unidades, etc. Todo eso va en el lote, pero no es eso lo más importante ni mucho menos. Me sonrío en silencio, disimuladamente en público o más abiertamente en privado, cuando me encuentro por el camino opositores que piensan que lo más importante de la tarea es tener un buen material que estudiar. Una vez en su poder el temario y sus prácticas, la programación y sus unidades, según esta especie de opositor que identificaremos como el tipo ratón (nada que ver con mi ratona de Pedrera-Marchena; tú y yo nos entendemos...), sólo queda hincar los codos... Cuanto más, mejor...
 
 
El opositor-ratón y sus temas...

Este opositor-ratón aprovecha sólo el 50% de su potencial y rara vez consigue llevarse la plaza, así lo intente una y otra vez. Para pasar el filtro tiene que hacer algo más... Por eso mantengo que tener un buen material sólo es el primer ladrillo de un muro que hay que construir; ladrillo importante, básico si queréis, pero un ladrillo más al fin y al cabo...

Mi material es de primera y todo aquel que lo conoce lo sabe. Todo mejorable, obviamente, y según los gustos varios del personal, por supuesto... Pero el o la que venga a mis clases por el material, se equivoca: no es eso lo que centra la dinámica de lo que aquí se hace...
 
Cuando el opositor-ratón, que todo lo fía a un buen material y a su memoria y capacidad de estudio y comprensión, se da cuenta de que con eso no es suficiente (la mayoría de las veces después de un par de fracasos en las oposiciones y unas cuantas preguntas melodramáticas del tipo: ¿Por qué? ¿Por qué a mi, si yo llevaba 60 temas estudiados?), comienza su transformación al comprender que intervienen otros factores en esta dura prueba vital que hemos dado en llamar "oposiciones". Entonces aparece en escena un nuevo tipo: el opositor-búho...
 
 
 El opositor-búho y sus eternas preguntas...
 
Este opositor-búho pasa largas horas rumiando su frustración, en muchas ocasiones en compañía de otros opositores-búhos con idéntica o similar experiencia, la mayor de las veces con una cerveza en la mano y alargando las horas de la noche...
 
 
Opositores-búhos trasnochando y repitiendo una y otra vez su triste historia...
 
Mil y una cuestiones salpican sus múltiples anécdotas: que si cómo fue posible que ese compañero de la facultad que nunca sacó más de un 5 hubiera sacado la plaza; que si hay que ver cómo se portó de mal ese miembro del tribunal que ni me miró a la cara cuando yo expliqué mi maravillosa actividad para trabajar la competencia social y ciudadana, qué si yo no puedo llevar más de 40 temas porque la cabeza me estalla; que si no logro entender porque motivo y razón me pusieron ese 6'334 cuando yo bordé el comentario de ese mapa del tiempo... Y así hasta las 4 de la madrugada y la quinta cerveza...
 
De pronto, sin previo aviso, uno de esos opositores-búho alza el vuelo y abandona el grupo y el bar... "Estaba raro desde hacía tiempo", se decían unos a otros el resto de los opositores-búho aún posados sobre su rama...
 
 
Opositor-búho saliendo de la frustración...
 
Vuela que te vuela, el opositor-búho no comprende nada aún, salvo una cosa: es urgente salir de ese ambiente frustrante y come-come... Unos tardan más en hacer su recorrido y otros un poco menos, pero lo habitual es que, de un modo u otro, todos terminen convirtiéndose en... ¡El opositor-gusano!
 
Este nuevo tipo inicia la transformación más importante que todo opositor de éxito experimenta. Y lo hace a través de dos utilísimas herramientas: la observación y la investigación. A medida que pasan los días, el opositor-gusano comienza a percibir de forma cada vez más nítida las voces que desde su interior le van avisando de cuáles son los obstáculos personales, más que de aprendizaje, que debe superar para poder pasar de una fase a otra... Su tristeza y pesimismo, su frustración y su pasividad se van tornando ahora en otro tipo de actitud, mucho más decidida y optimista, lo cual, como poco, le va cambiando la cara, haciéndolo más simpático y atractivo hacia los demás que su anterior personalidad... Observa a los que le rodean, buscando los casos más notorios de éxito y consecución personal y profesional, meditando sobre las razones de tales logros... Abandona la insatisfacción de ayer, sustituyéndola por el afán incansable de hallar la pieza que le falta para culminar tan preciado rompecabezas... Deja de quejarse de todo y de todos, pues comienza a comprender, viendo los ejemplos del éxito, que gran parte de la responsabilidad de lo que ocurre es de uno mismo.
 
En este proceso de cambio, en el que el opositor vuelve a tomar las riendas de su vida con la clara determinación de sobreponerse a los contratiempos y motivarse a si mismo, juega un papel crucial las lecturas especialmente reflexivas que le inducen a dar los necesarios pasos hacia adelante...  No siempre son lecturas; a veces son películas, canciones, frases... A veces aparece alguien que te va abriendo los ojos... "Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro".
 
 
El opositor-gusano comienza a ver la luz al final del túnel...
 
 
Con coraje, honestidad y energía, el gusano que prepara oposiciones pasa de la resignación a la acción. Es ésta una fase muy personal del proceso que lleva a la consecución del éxito: se trata de un auténtico camino hacia el interior de cada uno, pero que conduce sin remedio al tesoro más importante que podemos encontrar en nuestras vidas. Y este tesoro no es otro que la completa comprensión del verdadero potencial que cada uno tiene y lo que éste te puede permitir hacer con tu vida... Hay gusanos-opositores que viven esto desde una experiencia un tanto... ¿Cómo lo diría? ¡Espiritual! Otros en cambio, lo experimentan como una ejercicio de control psicológico, como un entrenamiento personal que va de la introspección a la puesta en práctica de una serie de hábitos mentales y conductuales al más puro estilo coaching californiano. 
 
Da igual. Al final del camino la meta es la misma para el gusano New Age o para el que hace su propio MBA de crecimiento personal... Y esa meta es la transformación definitiva en opositor-mariposa... ¡Ay, las mariposas y sus colores...!
 
 
Opositores-mariposa en busca de su plaza...
 
 
Cada uno de estos opositores es distinto a los demás, pero todos tiene algo en común: su mirada decidida y una cierta sonrisa que se asoma a su rostro. Fuera queda ya el pesimismo y el miedo, la ansiedad y la incertidumbre... Los hay de tan diversas personalidades como miles de colores tienen las mariposas, pero todos se han dicho lo mismo: "Sé que puedes hacerlo". Han saltado al vacío y han decidido arriesgarse. Quieren demostrarle al mundo que todos aquellos que en algún momento desconfiaron de ellos o del sueño que tenían estaban equivocados. Siguiendo el ejemplo de otros que antes que ellos lo lograron, el opositor-mariposa tiene tantos recursos como tonalidades sus alas. Y están convencidos de que sí, esta vez lo van a lograr... 
 
Muy motivados y con una actitud activa al 100%, dejando atrás las actitudes negativas, las lamentaciones y la pasividad, la gran energía que demuestran estos opositores les permite avanzar sin pausa, primero más lentamente, luego más rápido, mucho más rápido... Estudiar, estudian... como ratones. Y se inspiran y motivan en el éxito y las enseñanzas de los demás... como gusanos de seda. Hasta que vuelan libres al fin... como mariposas, viendo desde arriba toda la realidad que hace de esta tarea algo mucho más importante que el mero estudio de un montón de folios... Incluso, de vez en cuando, se toman alguna cerveza y trasnochan, eso si, con medida y siempre hablando de oposiciones... como búhos.
 
El fuego de la hoguera que con tanto trabajo se ha logrado encender hay que alimentarlo día a día para que no se apague. Un día es un palito de ilusión, al siguiente la hoguera crece con varios maderas de mucho trabajo y esfuerzo... No hay día que no se eche al fuego varias ramitas de compañerismo y ayuda mutua. Y así no hay fuego que se apague. Pero no se puede bajar la guardia...
 
Pasan los días y la preparación continua, aumentando el poso que hará que el opositor, por fin, culmine su proceso... Un buen día, casi sin avisar, una mariposa muy instruida y motivada se levanta y se mira al espejo y ve en él a un opositor-caballo...
 
 
El opositor-caballo que alcanza la meta...
 
 

Ese es el día del examen. Y ese es el opositor que ya se siente funcionario, aunque todavía no haya escrito ni una sola letra en los folios de su examen.
 
Decía yo, hace un rato... ¿Qué voy a hacer yo este año en mis clases?
 
Lo tengo claro: voy a convertir a unos cuantos ratones en caballos...
 
 
¿Cómo? Pues esto lo saben hasta los niños: diré Bibidi Babidi Bu...
 
 
Hoy no hay frase del día, bueno si... ¡Bibidi Babidi Bu!