¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

05 septiembre 2013

Tiempos Difíciles, pero no los de Dickens...

Esta entrada, escrita en el antiguo blog el 19 de agosto de 2012, me hace sentir bien cada vez que la releo... No me parece mal hacer una selección de mis entradas favoritas del antiguo blog y pasarlas a este nuevo... Comienzo con ésta tan mona...

No sé cómo ha terminado ocurriendo todo esto. No me lo explico, la verdad... Pero aquí me veo.

Tras una infancia en la que tuve que superar lo que ahora se denomina "problemas de aprendizaje", años más tarde, como adolescente, cualquier cosa que dijera no era tomada en serio por los que me rodeaban (con la excepción de algunos amigos a los que les ocurría lo mismo...). Quizás fui, a los ojos de otros, una especie de "friki" a los 15 años... Aunque, tras varios años de vida vivida por fin, viendo el camino recorrido por unos y otros, no sé si era yo el que tenía razón... En definitiva, me alegro de haber sido así. Otra cosa no, pero siempre he sido fiel a mi mismo y a "mis cosas".

En la Universidad empecé a entonarme, buscándome a mi mismo. Esa es la gran licenciatura, la que más créditos tiene... Pero no nos vamos a engañar, no era yo lo que podríamos decir un universitario ejemplar, ni siquiera uno al uso... Y es que me ha costado parirme como persona...

Con mi título bajo el brazo me lancé a picotear aquí y allí intentando darle sentido a unos estudios que parecían no servir para nada práctico: buscaba arreglar el mundo, ganar dinero; poca cosa en realidad... Salí de casa con mi juego de maletas (nunca he logrado ir ligero de equipaje) dispuesto a... ¡¡¡conquistar el mundo!!! Pobre de mi...

Y así lo intenté en Sevilla y en varias ciudades de España, y también fuera del país. Todas y cada una de estas experiencias fueron más gratificantes al recordarlas pasados los años que en el justo momento de vivirlas (mi propensión al melodrama), aunque, para qué negarlo, no todo fueron sinsabores... Trabajé para algunos gilipollas y, también, para algunas personas muy interesantes. Hice cosas que me aportaron satisfacciones y otras que mejor olvidar (lo dejo para cuando escriba mis memorias). Al fin y al cabo, todo fue útil para estar hoy aquí y ser quién, finalmente o de momento, soy. Y todo ha sido necesario para ubicarme en el sitio del mundo en el que quiero estar. Pero eso sólo lo comprendo ahora, a posteriori… Es lo que tiene ir cumpliendo años.

Y todo esto… ¿Para qué? No lo sé… Sólo sé que llegó un momento en que la cosa se puso de tal modo que no tuve más remedio que sentarme y mirarme al espejo. Mirarme al alma a través de los ojos y hablar conmigo sin mentiras, distracciones ni vaguedades. No ocurrió esto una tarde de otoño en la que el viento hacía temblar los álamos junto a la ventana de mi estudio y en la que sus hojas sin vida se mecían hasta alfombrar la tierra, dejando a mi vista sus ramas desnudas… No, lo siento… No se trató de un telefilm de 1 hora y 35 minutos de duración. ¡Ya lo hubiera querido yo!

Fue todo más largo y, quizás, más doloroso. De todo lo que sentí, lo que más recuerdo fue la sensación de vértigo. Un vértigo vital… En realidad, era como si llevara tiempo caminando en precario equilibrio sobre un fino alambre tendido entre los dos extremos inalcanzables de un abismo infinito. Así de adjetivado me sentí entonces. Y todavía recuerdo esa sensación de vez en cuando, curiosamente, con la misma intensidad. Siempre se presenta cuando es necesario avanzar un poco más, cuando lo caduco empieza a oler, cuando la vida sólo es sobrevivida… Entonces, aparece el recuerdo del vértigo sin permiso en mi puerta, llama al timbre del presente y me dice, mirándome con ironía y algo de exasperación: “Pero… ¿es que no has aprendido nada todavía, joío?” Si, es un vertigo vital bastante malhablado...

Con el paso del tiempo y la suma de experiencias, soy consciente de que ese período significó el primer paso hacia la madurez personal. Aunque yo me creía maduro desde hacía muchos años ya… Ese es el más claro síntoma de la desubicación personal y de la inmadurez: creerse maduro, completo, hecho… En cambio, hoy, ya sé que uno está madurando hasta que se muere. Todo lo vivido con anterioridad al vértigo vital fue una prolongación de la adolescencia a la que los años le fueron añadiendo más libertad, más independencia, más posibilidades, más recursos… Pero aún no era yo el que mandaba en mi vida. No era yo el capitán de mi barco…


Era, más bien, como suelo decir a menudo, un corcho sin rumbo en la mitad del océano que la marea lleva de aquí a allá… Nada dependía de mi y todo estaba en manos de no sabía qué… No era un hombre entonces, aunque no era consciente de ello. Y no lo era porque me faltaba lo esencial para serlo: la libertad. Me refiero, obviamente, a la libertad de decisión y de acción… No tenía quién me prohibiera nada… Era mayor de edad, más o menos independiente… Entonces, ¿quién coaccionaba mi libertad? Era yo el que lo hacía…

Lo primero que hice, en ese período de profunda reflexión (yo lo llamo “mi limpieza general”), fue establecer claramente qué objetivos vitales eran irrenunciables y cuáles estaban lastrando mis pasos… Los simplifiqué al máximo hasta quedarme con un par de ellos o tres, irrenunciables, ya digo, pero en los que, a su debido tiempo, se podrían ir “injertando” otros tantos… Objetivos por los que merecía la pena luchar y sacrificarse. Los había personales, profesionales e, incluso, lo que algunos llamarían “espirituales”. Y todos ellos eran, en realidad, extremidades de lo que yo quería ser y todavía no había logrado. O, ahora lo entiendo bien, aspectos de mi mismo que pugnaban por salir y que, secuestrados como estaban, me impedían ser yo mismo.

Tengo que decir que siempre he entendido el sacrificio personal como algo bueno intrínsecamente… Cosas de haber nacido unos años antes de estos tiempos, donde la gente quiere salir indemne de todo. La ecuación para mí resultó sencilla: si lo que quieres hacer es importante de verdad para ti, la motivación del logro hace más liviano el sacrificio… Y el sacrificio en sí mismo es, en realidad, parte del objetivo por lograr.

No voy a contaros los momentos duros, que los hubo, ni siquiera los momentos buenos… Sólo quiero deciros que, a partir de entonces, fui tomando el mando del barco y éste fue dirigiéndose a dónde yo decidía… A veces el viaje ha sido largo y con parones: otras veces, el trayecto ha resultado cómodo y rápido. Pero, el balance general me permite decir hoy que soy libre para decidir lo que quiero en mi vida. Moldeo mi vida día a día, fuera de imposiciones constantes externas, y sorteo los obstáculos que en el camino me voy encontrando (la vida es un sendero con curvas, desniveles y piedras imprevistas, y no “un cielo cuajado de estrellas con nubes de purpurina”, como diría la canción). Pero todo empezó entonces, haciendo equilibrios sobre el alambre, con el corazón encogido por el vértigo vital… Colocado en la vida contra la espada y la pared… Ahora veo todo eso, a toro pasado, como un gran favor que me hizo la vida.

Por esto decía al principio de la entrada que no sabía como había pasado de ser un "niño que todo lo cambia de sitio en su mente", un “bicho raro” de 15 años, un universitario excéntrico, un joven perdido en busca de su sitio en el mundo, a ser alguien al que, a menudo, alumnos y opositores, gente en general que busca luz en su camino, le sueltan la pregunta del millón: ¿Qué hago con mi vida?

Los momentos que estamos viviendo son, para muchos, tiempos difíciles, llenos de incertidumbres, miedos y desesperanza. El vértigo empieza a asomarse al pretil para muchos de vosotros… Es normal: estáis madurando. Vivimos en un mundo cambiante en el que todo sucede vertiginosamente y parece que no vamos a poder adaptarnos a él. Sentimos a menudo que se nos escapa el tren… Y eso no es así… No somos nosotros los que tenemos que subirnos a un tren que pasa por delante de nuestras narices a toda velocidad (algunos todavía dicen aquello de: “este es un tren que pasa una sola vez en la vida”)… Eso es un error de concepción.

El tren somos nosotros. Cada uno es un tren que hay que poner en marcha… Somos, en realidad, un AVE limpio y rápido, elegante y decidido, eficaz y puntual… Pero hay que ser consciente de ello, trazar la ruta y ponernos en marcha. Al principio, cuesta arrancar el tren, las ruedas rozan las vías y éste se mueve muy despacio… Pero, poco a poco, vamos ganando en velocidad y seguridad, desafiando al viento… Una línea de vida que cruza el horizonte, llena de historias de un sitio a otro, nunca quieta, siempre cambiante…

No importa lo que decidáis hacer. Da igual si os vais a otra ciudad o a otro país. No podéis huir de vosotros. Las oportunidades no están fuera... Están dentro de cada uno. Todos tenemos la oportunidad de conseguir nuestros objetivos; es algo consustancial al ser humano libre. Lo que tenéis que hacer es poner la máquina a punto y decidir el rumbo que vais a tomar. Debéis elegir entre sobrevivir y vivir. Por supuesto que hay que comer todos los días… Doy por sentado que a menudo hay que trabajar en algo que no es lo que tienes en mente… Pero que ese no sea vuestro objetivo principal. La vida es otra cosa… Debe ser otra cosa para el hombre que ha conquistado su libertad. Si, la libertad hay que conquistarla de un modo u otro… En este mundo no regalan nada y mucho menos la condición de hombre libre... Esa conquista no se hereda del pasado...

En estos meses en los que los países del sur de Europa que no hicieron su Revolución Industrial cuando tocaba no están teniendo más remedio que ponerse al día de forma acelarada por indicaciones de sus vecinos plenamente industrializados y, por tanto, adaptados a la economía global, la sucesión de cambios y requerimientos nos están dejando en un estado de shock continuo. Todos estamos descolocados y algunos quieren utilizar nuestro descoloque a su favor y beneficio. Así, se acercan días en España donde un tsunami de mareas multicolores va a inundar nuestra cotidianeidad. Todos y cada uno de ellas con reivindicaciones justas y a las que todos nos podríamos adherir sin ningún tipo de problema. Los auténticos objetivos de la mayoría de estas mareas son, lamentablemente, inconfesables… Y cuando el tsunami pase y las olas de la marea vuelvan a su ser, dejarán en la playa muchas conchas huérfanas que el envite continuo del agua convertirán en arena y que el viento dispersará por aquí y allá. Todo pasará y nada cambiará realmente, pues las mareas no vienen para cambiar el mar… En ese mar revuelto de mareas plenas de color hay pescadores profesionales que están echando sus redes… ¡Cuidado!

Resulta curioso ver cómo estos pescadores del descontento popular organizan su captura en las redes sociales virtuales, siendo imposible conocer la identidad real de los impulsores de la campaña. ¿Qué hay que ocultar? Perfiles creados hace 15 días en los que no consta ni nombre y apellidos, ni datos fiables, ni foto real del sujeto, ni hechos cotidianos (charlas con amigos, felicitaciones, asuntos a compartir) están detrás de muchas de estas iniciativas. Nunca hubo gente tan llenas de vida y tan muertas al mismo tiempo. Yo los llamo los zombies de la red. Muertos vivientes sin lápida que los identifique... Cuando convenga, desaparecerán sin duda, pero cuántos habrán picado el anzuelo y estarán atrapados en la red…

La necesidad de muchos de identificarse con la masa anónima de las redes sociales y sus múltiples eventos y plataformas o movilizaciones no es otra cosa que un modo de suplir el vacío que esta situación especial que estamos viviendo nos hace experimentar… No es otra cosa que el vértigo vital del que antes hablé. Ante el "fin de los tiempos" que vivimos, todos necesitamos hacer algo, aunque no sabemos bien el qué. Y entonces aparecen los zombies de la red con su "Thriller" jacksoniano contagioso y muchos se ponen a bailar al ritmo que les marquen. No tengo la capacidad de adivinar el futuro, pero intuyo que tras unas cuantas semanas de mucho ruido, va a quedar constancia de que, en realidad, hay pocas nueces… Tras la performance-pop que se nos anuncia, las mareas volverán al mar al que pertenecen y me temo que quedará un vacío grande en el alma de muchas de las conchas abandonadas en la orilla a su suerte… Las mareas necesitan a las conchas para que las olas, al romper, hagan más ruido y dejen huella física de cuál ha sido su alcance. Pero, luego, las olas vuelven al mar y ahí se queda todo.

Muy bien… Ésta es una experiencia que debéis pasar. Pero, después, la marea se confundirá con el mar, los zombies virtuales volveran a sus nichos y, sorprendentemente, la vida seguirá y la realidad se impondrá dura y contundente. Y otra vez os preguntaréis: ¿Qué hago?


Pasan los días, los meses y los años… ¿Cuándo vais a tomar el rumbo de vuestro barco para hacer el viaje de vuestra vida? ¿Cuándo vais a poner en marcha el AVE que sois y empezaréis a recorrer un itinerario diseñado por vosotros? ¿No os dais cuenta de que, sobre la vida de uno, sólo es uno mismo el que tiene la capacidad de decisión y dirección?

Hay gente que se pierde por caminos equivocados demasiado tiempo y gasta su vida en ello. Son caminos sin salida o caminos de peaje o caminos plagados de trampas. Caminos que distraen de lo importante. Otros trazan una ruta y, con fuerza y decisión, pilotan la nave hacia el futuro que están construyendo a medida que se acercan a su destino. Cada cual es dueño de su vida y todos somos dueños de nuestros errores y aciertos. Pero la hoja de ruta sólo es posible si es personalizada, hecha a la medida de los objetivos personales. Y, por supuesto, es posible coincidir con otros en el mismo camino y compartir pasos cogidos del brazo… No estamos solos y, acompañados, el viaje es más placentero.

¿Qué hago? Me preguntáis a menudo… Yo no puedo ni debo decir lo que debéis hacer. Pero si puedo compartir lo que a mi me sirvió para tomar esa decisión…

Mírate al espejo hasta que te duela y pregúntate quién eres de verdad y qué necesitas hacer para serlo al 100%. Párete sin epidural. Párete a ti mismo de una vez... No tengas miedo… Hacer eso es lo natural. El resto de los caminos son falsos y artificiales, poco apropiados para la verdadera naturaleza del hombre. Por ello, los hombres y mujeres perdidos y desorientados no son felices y no son dueños de su destino… Deambulan de aquí a allá, buscando un camino andado por otros, probado por otro, garantizado por otro… Queriendo huir del miedo como si eso fuera posible. Del miedo no se puede huir; al miedo hay que vencerlo.

Mírate en el espejo y conócete. Luego, se fiel a ti mismo y defiéndete como si de un hijo propio se tratara. No te enredes en el retortero de los laberintos que a ningún sitio te llevan. No malgastes tu vida en aquello que no te aúpe y no te aproxime a la libertad. La autentica libertad del hombre es ser dueño de si mismo y su destino. Sólo merece la pena la vida cuando recorremos ese camino.

Tiempos difíciles, pero no los de Dickens…

Formación: si... pero en talento

Querido diario:

Hoy si he cumplido con mi agenda. Y ayer también, aunque me costó salir del despacho a las 11'30 de la noche... Pero muy satisfecho por haberle ganado el pulso a la falta de voluntad y a la pereza... Estos duelos conmigo mismo me encantan. Decirme: "¿A qué no eres capaz de terminar esto así te den las tantas?". Y ponerme a ello, con la cabeza agachada hasta que lo termino y me digo: "Pues claro que he sido capaz... ¿Tú qué te crees?".

Ayer terminé de revisar todo el material del medio mes de septiembre, concretamente los 4 temas, sus mapas conceptuales, sus dosieres de prácticas y algunas prácticas resueltas. Ahora me voy a poner con dos cositas que me quedan: hacer un comentario historiográfico y un anexo del mapa topográfico.

La cosa ha quedado así: 

Tema 1. La concepción del espacio geográfico. Corrientes actuales del pensamiento geográfico. Incluye 27 documentos/prácticas identificadas relacionadas a lo largo del tema y 1 práctica resuelta (comentario de texto de pensamiento geográfico).

Tema 2. Metodología del trabajo geográfico. Técnicas de trabajo. Incluye 42 documentos/prácticas identificadas relacionadas a lo largo del tema y 4 anexos para prácticas resueltas (proyecciones geodésicas, ejercicios con la escala, mapas de isoperceptas y mapa topográfico). 

Tema 20. El conocimiento histórico. Tiempo histórico y categorías temporales. El historiador y las fuentes. Explicación y comprensión en la historia. Incluye 17 documentos/prácticas relacionadas a lo largo del tema.

Tema 21. Grandes líneas de investigación histórica en los siglos XIX y XX. Incluye 43 documentos/prácticas identificadas relacionadas a lo largo del tema y 1 práctica resuelta (comentario de texto historiográfico). 
 
Este curso mis alumnos van a tener mis temas en 8 ó 9 folios con las prácticas referenciadas. es decir, a medida que avancen con la lectura de cada tema van a encontrar el número de documento entre paréntesis que se corresponde con la práctica de la que habla el tema en ese punto...
 
 
Así se referencia el documento nº 15, la Teoría de los lugares centrales de Christaller, en el tema 1...
 

Bueno, eso respecto a los materiales... Los materiales están bien: yo me siento muy orgulloso del material que confecciono personalmente para entregarlo a mis alumnos... Pero lo verdaderamente importante es lo que ocurre en el aula. Lo que ocurre entre mis opositores y yo. Sigo dándole vueltas a cómo voy a montar las clases... Quiero más eficacia y aprovechamiento máximo... Y quiero que salgan de clase con una idea muy clara de lo que hay que saberse de cada tema...
 
Pero sobre todo lo que quiero es ponerles las pilas para que sean capaces de rendir al máximo, aumentando la calidad del aprendizaje más que la cantidad. Eso es lo que más energía precisa de mí... Y hacerles ver que pueden sacar la plaza con esfuerzo y motivación, y no parar hasta que eso se haga realidad para ellos...
 
¡Y lo tengo que lograr!
 
¡Ay...! Otra vez: ¿A qué no eres capaz de lograr que una hora de tus clases sea igual de provechosa para tus alumnos que cuatro horas de estudio en casa? Otro reto... Voy agachando la cabeza...
 
Se me viene a la cabeza esa última frase del librito El caballero de la armadura oxidada de Robert Fisher...
 
"Porque ahora el caballero era el arroyo. Era la Luna. Era el Sol. Podía ser todas esas cosas a la vez, y más, porque era uno con el universo. Era amor".
 
Bonito libro, bonita idea, maravillosa enseñanza...
 
 
 
 Ayer comenté algo tras hacer alusión al libro de Kike Sarasola Más ideas y menos másters... Se ve que no me expliqué bien pues he tenido un correo criticándome lo que dije sobre que sobra formación y falta talento... No me gusta que me interpreten mal, así que no me queda más remedio que explicarme más y mejor...

Vaya por delante que lo creo firmemente: SOBRA FORMACIÓN Y FALTA TALENTO...

No digo con esto que la formación no sirva, claro que si, es necesaria... ¿Quién puede decir lo contrario? Pero cuando ésta está encauzada hacia un objetivo vital claro y definido es cuando es realmente útil... Y más si aplicamos en él todas nuestras energías... Pero observo que hay gente que CONSUME FORMACIÓN, que LA COLECCIONA...

¿Para qué? Engordan su curriculum si darse cuenta que hay sobrepeso en la mayoría de ellos... Pero luego, cuando conoces a la persona que responde a ese curriculum escrito con letras de oro y 10 páginas repletas de másters, idiomas y cursos varios, te das cuenta de que falta algo que está al alcance de cualquiera pero que, inexplicablemente, no abunda... Ese algo que les falta es FUERZA Y CLARIDAD DE OBJETIVOS... PERSONALIDAD... Una especie de cóctel al que podíamos llamar TALENTO... El talento no son los conocimientos, ni siquiera la inteligencia como la entendemos al uso... El talento es la llave que abre las puertas y que, aunque es inmaterial e intangible, a veces se nota su presencia y casi se podría cortar con un cuchillo... Seguro que todos hemos conocido a alguien así, alguien con talento... O seguro que nosotros mismos lo tenemos, aunque hay algunos que parecen desenchufados de la fuente...

Veo zombis obesos de formación, con sus currículums en las manos, deambulando por la ciudad... Uno de los grandes engaños de los últimos tiempos... El aprendizaje que te hace diferente y especial no se compra en el supermercado de la formación reglada... Antes, cuando sólo una élite estudiaba, tener formación era suficiente... Hoy, que hay sobreproducción de títulos, escasea la gente capaz de hacer algo diferente... ¿De qué te sirve un título más y otro más aún si lo tienen miles de personas más? Miles de jóvenes (millones, más bien...) con la mejor formación de nuestra historia y luchando por servir mesas o atender una barra... Y a veces a miles de kilómetros de su casa... ¿Estamos locos?

En estos tiempos lo único que se precisa es tener el talento a punto y enfocarlo a un objetivo que esté al alcance de la mano... Y empeñarse en ello... El talento desbanca a la formación siempre... La titulitis es una enfermedad de nuestro tiempo... Este talento tan necesario hoy a veces se adquiere en un paseo por el campo o con una conversación entre amigos o captando la experiencia de alguien más experto que uno mismo... El talento se desarrolla empapándote del talento de tu alrededor... Acércate al talento, aprende de él... No copies el talento de otros, saca a relucir el tuyo propio. Ese nunca te lo podrán quitar ni superarlo.

Al menos eso creo yo...

Dejo ya este bonito diario... Me voy a poner a leer un poquito de Hobsbawn mientras me termino el café... Hoy estoy fino...




Mi frase del día: "Busca dentro de ti aquello que te hace especial y auténtico. Desarróllalo al máximo y conviértelo en el escudo de tu bandera, en el emblema por el que todos te reconozcan. Aprende de aquellos más expertos, con más experiencia... Exprime la sabiduría de allí donde la veas... Ese es el camino por donde, un día, te encontrarás de cara con tu talento...".

P.D. ¡Qué frases más largas!