¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

30 julio 2013

La doma de la bestia o cómo aprobar unas oposiciones con plaza....

Dentro de un mes y pico me volveré a encontrar con antiguos opositores, amigos ya, que vuelven a mis clases con la ilusión de conseguir, por fin, el anhelado sueño de sacar la plaza en las oposiciones docentes. También conoceré a opositores nuevos que vienen con la misma ilusión, con el mismo objetivo.
 
Esos momentos de iniciar el curso son de una gran responsabilidad para mi, pues soy consciente (o soy yo mismo el que se echa esa carga a las espaldas, voluntariamente) de lo mucho que os jugáis, de la importancia del trabajo que hacéis, y de lo mucho que esperáis de mí. Y, por lo tanto, de la necesidad de aumentar el nivel de exigencia de cada uno de vosotros y, también, el mío propio. En eso consiste mi responsabilidad. 
 
El curso que se avecina se aventura duro, hecho a medida de fuertes voluntades y férreas determinaciones. No será fácil, ni mucho menos. ¡Hay tanto que estudiar, tanto que comprender y conocer! ¡Sois tantos los que deseáis alcanzar el funcionariado! En definitiva, hay tanta competencia...
 
Por esa misma razón, soy consciente de que tengo que darlo todo, sin reserva... Vaciarme entero de conocimientos y capacidades, innovación y trucos del almendruco, motivación, psicología, palabras amigas, paciencia y sermones... Y, no os voy a engañar, el asunto me asusta.
 
No es que no me vea capaz, que creo que si lo seré como otros tantos años atrás. Es que no se cómo soy capaz de hacerlo... Se de sobra lo que se me viene encima y... ¡le tengo tanto respeto!
 
Vosotros os examinaréis a finales de junio y principios de julio... Yo comienzo a examinarme desde mediados de septiembre, todas las semanas. Para mi también es un duro trance esto de las oposiciones...
 
Alguno me diréis, y no sin razón, que no es lo mismo, que yo no me juego tanto, etc. Y, aunque en parte es verdad, también en parte no lo es. La responsabilidad me pesa mucho, a veces demasiado. Y por esa razón me exprimo todo, por vergüenza torera, intentando dar lo poco o lo mucho que hay en mi. ¡Ojalá fuera verdad eso que algunos creéis sobre mi mismo y mis clases! Esa idea errónea de que yo me pongo delante y explico esto y aquello, con unas risas y mis power-point...  
 
Pero la auténtica verdad sobre el asunto, y me consta que algunos si lo sabéis, es que tras largas horas de preparación de las clases, me pongo como un flan antes de entrar en el aula (¿quién lo diría?) y, una vez allí, con todos vosotros delante, me empiezo a transformar en no se yo qué... Cuando termina la clase y todos os vais, necesito huir para respirar hondo y decirme lo que he hecho bien y lo que he hecho regular.. o mal... Y todo aquello que necesito mejorar... Después de diez años ya que vengo haciendo lo mismo... Y dieciséis como docente...
 
¿Es esto malo o bueno? Yo creo que bueno, aunque se pasa mal... Pero también se que ésta es la única forma de sacar todo lo que hay dentro de mi, por extenuante que el método resulte, que lo resulta... De otro modo, sin tanta paliza y carga emocional, yo sufriría menos, pero daría menos de si... Eso lo he aceptado ya, a estas alturas de la película.
 
Y, aunque todavía quedan casi unos 50 días para que la función comience de nuevo, el artista que espera entre bastidores, empieza a asomarse por la rendija del telón y, al ver al público numeroso que empieza a ocupar sus localidades, la responsabilidad va aumentando su peso, cargándolo sobre sus espaldas...
 
En fin, ¿qué os voy a decir? Que esto es lo que hemos decidido hacer, vosotros y yo mismo. Y que no vale quejarse, pues nadie nos obliga a ello.
 
Por eso mismo, porque adivino (¡ay!, esa bola de cristal...) que el curso que viene va a ser tela marinera, estoy ahora que quiero verlo y que no quiero... Bien me está viniendo el descanso de este verano, aunque cargado de cosas y tareas que yo mismo me impongo (soy un yonky de la obligación), pero estoy cogiendo fuerzas e inspiración para dar el triple salto mortal a partir de septiembre. Ojalá todo nos salga bien... A vosotros y a mi.
 
¿Merece la pena la lucha? Yo no tengo duda; así me lo ha demostrado la vida... Y ese es el mejor consejo que os puedo dar: Sembrad, sembrad, sembrad sin parar... Ya recogeréis. Todo es ganado, nada regalado. 
 
La lucha, estaréis ya cansados de oírmelo decir, es siempre con uno mismo. No es una lucha contra ningún otro, ni contra los elementos, ni contra el sistema... Es una lucha contra uno mismo, pues somos cada uno de nosotros fiera y domador al mismo tiempo. No hay otra cosa.
 
Y cuando tu mano derecha le gana el pulso a tu mano izquierda, cuando el hombre que aspiramos ser ha logrado domar a la bestia que aún somos, entonces es cuando se recogen los frutos. No antes.
 
Lo que se estudie, siendo importante que lo es, no es lo más importante. Es la doma, la doma de uno mismo... ¡Y el rodeo se celebra dentro y no fuera!
 
Así que, cada vez queda menos para que todo comience de nuevo... Aprovechad estas semanas previas a la locura que se avecina: descansar, divertirse y estudiar es mi receta. El día es largo y da para todo si os sabéis organizar bien. Y no os machaquéis mucho: lo que de tiempo bien, y lo que no, pues mañana...
 
Bueno, sigo con lo mío, que no es poca cosa... ¡Hasta pronto!