¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

18 junio 2013

¿Estudiar para memorizar o estudiar para aprender?

"El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender", decía Plutarco... Y qué razón tenía. Lamentablemente, no todo el mundo lo entiende así. Y esa es la base del error más usual entre los opositores, en particular, y los estudiantes, en general.
 
 
 
 
Pues si, en el caso de la preparación de oposiciones, la labor (ingente, pesada, interminable...) de conocer datos y más datos, colocarlos en el desarrollo de los procesos, etc., es sólo la base a partir de la cual se llega al verdadero conocimiento, pero no es el conocimiento en sí.
 
Hoy mismo, hablando de esto con uno de mis opositores (futuro funcionario sin duda), he utilizado el ejemplo de la cocina de un buen restaurante... Memorizar los datos (estudiar los temas, en definitiva) es la labor que hace el pinche de cocina cuando pica ajos, cebollas y demás verduras y hortalizas... Pero eso no es cocinar... eso no es guisar... Ni siquiera eso es el plato... Una vez que está todo picadito bien fino (los datos extraidos, ordenados y definidos), es el cocinero el que mezcla los ingredientes (relaciona los datos), los somete a cambios de temperatura (los cuestiona críticamente), los cocina, en definitiva (reflexiona sobre ellos hasta comprender la realidad e implicaciones del hecho). Entonces ya está todo listo para emplatar y presentar al comensal... En nuestro caso, ya esta todo aprendido y podemos hacer uso de ello cuando nos haga falta, es decir, el día del examen.
 
Así, la labor del pinche de cocina no es otra que la labor previa del estudiante que lee, subraya, hace esquemas o mapas conceptuales... Pero eso no es el plato. ¿Os imagináis que en un restaurante os pusieran como plato principal un par de cebollas cortadas en juliana? No es el plato, no...
 
Es corriente que los nuevos opositores (y no tan nuevos) lleguen aquí con la idea erronea de "voy a poder llevar 35 temas" (o cualquier otro números de ellos)... La experiencia me ha enseñado que, al decir eso, lo que quieren decir es "me veo capaz de llevar en la cabeza unos 35 temas"... Todo ello con un apoyo grande de la memoria. Creo que eso es un error grave...
 
Llevar 35 temas no te garantiza el éxito en las oposiciones (sobre todo por la necesidad de conocimientos de cara a las prácticas), así que es insuficiente... La pregunta que sigue a todo esto es... ¿Cómo puedo hacer para meterme en la cabeza 72 temas? La respuesta es sencilla: de un modo diferente de aquel que supedita todo o casi todo a la memoria... No hay memoria que levante 72 temas, aunque si se pueden aprender, de un modo reflexivo, contenidos de 72 temas y, sobre todo, si se puede aprender las líneas maestras de los procesos históricos, artístísticos, geográficos (en mi especialidad) y ponerlos en juego para elaborar argumentos inteligentes. Eso si, es preciso saber una serie de datos (para eso está la memoria) que son los que convierten el argumento inteligente en la respuesta concreta a lo que te están preguntando en el examen. Pero os sorprendería ver que, a medida que se avanza en el estudio, los datos van teniendo cada vez menor peso en relación al peso que tienen los argumentos. Y los argumentos, cuando se mezclan, se hace con ellos "fusión"...
 
Todo esto es lo que yo pretendo hacer en mis clases de preparación de oposiciones... No llenar la cabeza de mis opositores con datos y más datos solamente, sino que unos cuantos datos bien trabajados vayan construyendo el argumentario de la Geografía, la Historia y la Historia del Arte... Optimizar el tiempo y nuestra capacidad intelectual al máximo, pues no es preciso incidir en la cantidad y sí en la calidad (calidad del tiempo, del trabajo hecho, del aprendizaje...). En eso consiste todo, que no es poco.
 
Obviamente, los datos hay que trabajarlos, pero no es el objetivo último, sino que más bien el trabajo con los datos es un medio para conseguir el fín último que es el verdadero aprendizaje. Aprendizaje que siempre es reflexivo, crítico... y yo añadiría, por mi experiencia y la de mis opositores, aprendizaje que, a medida que vamos avanzando en el camino, va progresando exponencialmente... El cerebro crece y crece, pero no en grasa (datos), sino en masa muscular y, por lo tanto, en fuerza (capacidad e inteligencia... creatividad, brillantez).
 
En este sentido, muchos de los que ya habéis asistido a mis clases de los últimos dos o tres cursos (donde más he avanzando a través de esta metodología) me decís a menudo aquello de: "ahora soy capaz de relacionar esto con aquello y elaborar argumentos mucho más ricos". Y yo añado: Y son, además, vuestros propios argumentos. Pues eso es el aprendizaje: no repetir los argumentos de otros, como un papagayo, sino ser capaz de elaborar los tuyos propios a través de la senda abierta por otros que te enseñaron a pensar (en este caso yo mismo, como preparador o profesor).
 
Esa es la labor del profesor: no el que emite una serie de datos y los hace repetir, sino aquel que, a través de los datos, enseña a pensar a sus alumnos... De este modo, el aprendizaje es único, personal... Cada uno elabora sus propios argumentarios en base a la reflexión a la que haya llegado, siempre, eso si, partiendo de la veracidad histórica, geográfica, etc. Hecho esto así, aprender es una empresa emocionante que llega a ensimismar... De ahí a la tortura de empollar e hincar los codos va un abismo... No sólo un abismo de esfuerzo agotador, sino de verdadera inteligencia, pues este es un modo mucho más inteligente de "verdaderamente" aprender y, además, mucho más rentable y motivador.
 
Bueno, Plutarco, pues gracias por la frase, y ya ves... Casi 2.000 años después, aquí estamos todavía intentando que las lámparas del conocimiento se enciendan y todo resplandezca....
 
En breve, una entrada sobre la importancia de la mentalización: sin ella no hay nada...
 
Hasta pronto.