¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

19 febrero 2013

Delante sólo hay más vida...

Hoy he estado ojeando algunos libros y algunos recortes que guardo en una carpeta y he encontrado esta viñeta que no recuerdo bien de dónde la saqué ni cuándo lo hice... Está impresa por mi mismo, así que me imagino que la encontré en la red...
 
 
 
 
He estado pensando en las muchas cosas que hacemos a lo largo de nuestra vida sin pensarlas demasiado, sin reflexionar sobre ellas... La cantidad de tiempo que gastamos en cosas que, realmente, nos aportan poco en el presente o no son promesas de un futuro mejor. La falta de un proyecto claro, de una senda que seguir, de un camino que recorrer...
 
Ahí se nos va gran parte de nuestra energía. Y no pasa nada por gastar nuestra energía en esto o aquello, lo que ocurre es que esta energía no es otra cosa que la vida, nuestra vida... Y siempre llega un momento en que echamos la vista atrás y nos damos cuenta de que hemos perdido parte de nuestro precioso tiempo. Y lo más grave es que no estamos contentos con nuestro presente... Anhelamos un futuro distinto y mejor... 
 
El presente es la vida... El pasado ya lo fue ayer, pero no existe hoy, y es de tontos dejarse anclar por algo que ya no existe o que ya no ocupa ni un solo átomo de nuestra auténtica existencia, salvo en el recuerdo enfermizo... Los gratos recuerdos nos ayudan a seguir adelante, nos hacen más inteligentes y valientes, más seguros de nosotros mismos... Pero no son la realidad, no son el hoy...
 
Lo mismo debiera ocurrir con los negros recuerdos, las malas experiencias... Habitualmente, lo que todos recordamos de las malas experiencias no son las enseñanzas positivas que todo error conlleva, sino, desgraciadamente, nos gusta "recloquearnos" en el dolor o la inseguridad que aquello trajo a nuestra vida... Pero nada de eso existe ya... Lo único que si existe es el hoy... Y la certeza de que habrá un mañana. La actitud del hoy va configurando nuestro mañana. Esto es algo de lo que yo estoy seguro.
 
El futuro no existe hoy, pero se va formando con las vivencias del presente. No es algo que esté allí, más adelante, esperando a que lleguemos y tomemos posesión de él... El futuro se gana hoy... El futuro sólo existe cuando se hace presente. Y somos nosotros los que le vamos dando forma hoy con nuestros actos y nuestras decisiones, con nuestros sentimientos y nuestras palabras... Esperar que en el futuro nos cambie la vida es un error inocente, pues la vida sólo puede cambiar hoy. El cambio de hoy, el del presente, es el que hace nuestro futuro. Por esa sencilla razón, somos los auténticos dueños de nuestra vida y los únicos constructores de nuestro futuro... Somos responsables y, por lo tanto, libres.
 
Por eso me gusta lo que el gato de Enriqueta le dice a su dueña: Más adelante sólo hay vida: por eso mismo hay que mirar siempre hacia adelante y seguir avanzando... El camino recorrido es la vida; ni siquiera la meta lo es, sólo el camino, el paso que sigue al otro paso...
 
Ya tengo una cierta experiencia, a pesar de las muchas cosas que desconozco, y tengo claro que se puede hacer una clasificación de los seres humanos atendiendo a este parámetro básico: los que miran hacia adelante y los que se "recloquean" en su dolor, en su dolor del ayer, irreal, inexistente...
 
Los que miran hacia adelante siempre se levantan después de la caída y comienzan a sonreir de nuevo cuando todavía no se le han secado las lágrimas de sus mejillas. No conceden gran importancia al error cometido, a la desgracia experimentada, al desastre vivido... Son optimistas por naturaleza, como el que es guapo o listo (los hay que son las tres cosas... ¡Qué suerte!). Y viven su pena en privado, sin que ello trascienda a los demás. No buscan consuelo de los demás, salvo de alguien muy íntimo... No les gusta presumir de victimismo, ni quejarse todo el tiempo esperando no sé qué... Este tipo de personas son valientes por naturaleza y se enfrentan a la vida con auténtica humanidad, pues no hay nada más humano que esta actitud vital.  
 
Lamentablemente también los hay que se estancan en un problema, a veces grande a veces pequeño, pero nunca el tamaño debe ser justificación. No es cuestión del daño o del dolor... Y si de la inteligencia que te haya tocado en suerte... No es muy inteligente rumiar demasiado tiempo el desengaño, ni el dolor... Eso sólo sirve para abonar el terreno con más desengaño y sufrimiento... Una vez caídos, tardan demasiado tiempo en levantarse, necesitando muy a menudo la ayuda de un ejército de "recloqueadores"... Se sienten bien en el papel de víctimas y, por esa misma razón, no tienen prisa por abandonarlo... No hacen daño a nadie, salvo a sí mismos. Esa es la peor de sus tragedias...
 
La vida no es otra cosa que un tropiezo detrás de otro, nos guste o no nos guste... No hay más. Esperar lo contrario es una actitud inmadura. Esperar que todo sea perfecto es algo irreal. La vida será todo lo perfecta que tú seas. Ni más ni menos... Así que, tropezamos, nos caemos y nos levantamos... Y vuelta a empezar: una par de pasitos tranquilos y de nuevo el tropezón...
 
¿Qué es, pues, lo importante? La actitud con la que nos levantamos del tropiezo y el tiempo que empleamos en recuperarnos de él. Por esa razón, una actitud positiva en los malos momentos fertiliza nuestro camino, lo llena de flores fragantes y permite que una brisa fresca nos pase por la cara mientras se nos secan las lágrimas... Llega un momento en la vida de cada uno en que esto forma parte de su realidad y en que las cosas ya no duelen, por la sencilla razón de que, por fin, has comprendido en qué consiste la vida.
 
En el lote que se nos entrega a cada uno nada más asomarnos al mundo, en ese saquito, hay tantas cosas buenas como malas, en proporciones similares... La vida torna felicidad si tú decides prestar más atención a las experiencias agradables y pasar pronto la página de los errores y desaciertos... Es una cuestión de actitud, y cada uno de nosotros es el único dueño de su actitud. Sólo yo tengo la llave de la actitud buena y de la actitud mala... Yo hace mucho tiempo que tiré al mar la llave de la mala actitud, pues sólo me servía para "recloquearme" en mi dolor (me encanta el verbo "recloquear"... no sé si me lo he inventado...). En fin, que me impedía avanzar y pasar más tiempo experimentando la felicidad...
 
Como todo es un entrenamiento, hace tiempo ya que finalicé el rodaje de poner buena cara al mal tiempo para ver la parte positiva que toda situación penosa conlleva... Hace ya mucho tiempo que vivo fundamentalmente en el presente, que me di cuenta que el pasado no existe salvo en mis recuerdos y que el futuro al que llegaré lo decido hoy con mi actitud hacia lo que anhelo.
 
Cuando algo molesta o una situación se presenta adversa, no hay nada mejor que buscar un sitio donde nadie pueda oirte y decir unos cuantas palabras gruesas (¿palabrotas?)... Desahogarse bien... Luego dar un paseito en soledad, ordenando los pensamientos locos de la cabeza y reirse de uno mismo al ver lo rídículos que realmente somos cuando nos comportamos como si fueramos a vivir toda la vida...  
 
¡Son tantas las cosas que nos quedan por vivir! ¡Y podrían ser muchas más si decidiéramos que así fuera! Pero a menudo ralentizamos la marcha vital... Gastamos gran parte de nuestra energía en placer vacío e inmediato sin más consecuencias para nosotros que el gasto de tiempo que conlleva...
 
Y cuando pasa el día y hacemos balance del trayecto recorrido hoy, evidenciamos el despilfarro... Otro día realmente perdido, otro presente malgastado, otra oportunidad de futuro desperdiciada.
 
Hoy he pensado en mis mayores, la mayoría por fin libres de las cadenas de este mundo que vivimos como sombras de lo que realmente somos... Parte de ellos soy yo, ellos siguen siendo a través de mi... No hay posible separación ni distancia a pesar de lo aparente... Y a través de ellos el hilo continúa hasta el principio de los tiempos, uniendo nuestras experiencias que se materializan al vivirlas. No existimos como personas, sino como vivencias... Y ni siquiera somos una multitud de vivencias distintas, sino un conjunto de ellas, quizás una sola, muy compleja, eso si... Por esa razón, cuando nos marchamos de aquí, en realidad, todo continúa, pues la experiencia no desaparece, lo vivido, vivido está. Y ese rastro que dejamos en el éter es lo que únicamente hemos sido siempre. Lo único que siempre hemos sido...
 
Hoy he pensado en mi abuela. Ella sigue aquí, en mí...
 
 
 
 
Me dice que si pudiera volver atrás, si toda la tragicomedia que ella protagonizó comenzará de nuevo, cometería los mismos errores y los mismos aciertos, pero todo mucho más rápido, sin "recloquearse" más de la cuenta... Lo justo, sólo lo justo. Viviría lo vivido y todo lo que pudiera añadir a ello. Todo menos malgastar la vida en vacios llenos de nada, espacios oscuros de luz y cerrados al aire límpio que todo lo renueva a cada instante.
 
Siempre hacia adelante, marcando el rumbo cada segundo... Por timón, el corazón limpio. Como hoja de ruta, la curiosidad por la vida. Las olas que golpean el casco casi no llegan a mojar el mascarón de proa que sonrié desde el tajamar, entre inconsciente y desafiante, al más potente de los vientos que agita las velas del recuerdo, desempolvándolas de grises y malvas... La voluntad como capitán del navío que mira y busca a través de su catalejo el deseo y la ilusión nueva.. Suelta el lastre todo lo posible... Ligero, ligero, más ligero... El viento ruge, atemorizante, pero no hay miedo en la cubierta... No hay temor posible cuando el mando lo tienes tú sin discusión. Por eso, con el ancla recogida, y sin equipaje en el castillo de popa, desnudo subo al mastil mayor, desde donde, encaramado como un mono, miro hacia adelante hasta gritar: ¡Tierra...!       
 
El timón del destino es guiado por el alma y sólo por ella... Sólo hay que ser valiente y aceptar esta verdad liberadora... Y navegar.