¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

17 diciembre 2012

Hacer una lista para ir tachando de ella...

Pienso en la cantidad de cosas por hacer, pendientes aún... Todas esas cosas que son importantes para mí y que me haría feliz realizarlas. Algunas ya están hechas, conseguidas y vividas... Incluso pasadas. Otras siguen pendientes, quizás por demasiado tiempo ya... Demasiadas excusas me impiden llevarlas a cabo. Las excusas siempre son mías: las obligaciones del día a día.
 
Hoy he visto un video que me ha hecho pensar en todo esto...
 
 
 
La abuela con más vidas que un gato representa las excusas que a menudo nos buscamos para no tomar las decisiones que SABEMOS que nos conducirán a nuestros objetivos. Enredados demasiado a menudo en lo cotidiano, nos vamos alejando de lo realmente importante, postergando nuestros objetivos, los auténticos...
 
Claro que no podemos dejar de golpe todas nuestras "obligaciones", pues nos debemos a los demás y a lo que un día empezamos... No se trata de romper de golpe con todo, sino de ir TRANSFORMANDO nuestro día a día para construir un mejor futuro para nosotros.
 
Se trata de PREGUNTARNOS, con seriedad y sinceramente, QUÉ QUEREMOS CONSEGUIR... E ir dando pasos todos los días que nos acerquen a esa meta.
 
No hablo sólo de objetivos grandes, sino también de otros más pequeños o personales (posiblemente tan importantes para nosotros como esos otros que compartimos abiértamente con todo el mundo). Yo prefiero empezar por ahí, por esos objetivos personales, casi íntimos. De ahí saco fuerza para objetivos más grandes... A menudo encontramos la fuerza y energía necesaria para causas más pesadas o complicadas en la consecución de pequeños objetivos de esos que yo llamo "íntimos"...
 
A veces es bueno hacer una lista de objetivos íntimos, muy al alcance de nuestra mano, y proponernos cumplirlos en un plazo razonable: ¿Una semana? ¿Un par de días? Por ejemplo, sacar un hora al día para leerme un libro que me gusta en medio de una época de mucho ajetreo y trabajo... U organizar el planning de la semana para que sea posible tener una tarde libre, dedicada a mi mismo, a no hacer nada, a pensar, a pasear... De ahí se sacan fuerzas y voluntades para objetivos más contundentes (estudiar las oposiciones, por ejemplo, jejeje...).
 
También ayuda hacer un "croquis de posibilidades", es decir, poner por escrito, mejor dibujarlo, tu punto de partida actual y los posibles caminos que existen ante ti y a dónde te llevarían cada uno de ellos... En plan colllage queda mejor, combinando dibujos, frases y fotografías pegadas, incluso pequeños objetos... Tu cerebro y tu corazón (eso creo yo) te van diciendo cuál es, de los caminos posibles, el que realmente te satisface y te llena, el que más posibilidades ofrece, el auténtico. En definitiva, cuál es la senda a seguir...
 
El momento actual parece que ofrece pocas posibilidades. Y eso puede ser cierto en el presente más inmediato, pero no lo es en el futuro próximo. Ciertamente, siempre ha sido así. Por eso hay que decidir cuál es tu camino y planificar los pasos que vas a ir dando. Y darlos...
 
A todos nos gustaría que las cosas ocurrieran a voz de ¡YA!, pero la vida no es así... Las cosas ocurren tras un período de esfuerzo, trabajo, consecución... Hay que tener claro el objetivo y los pasos a dar. Hay que entrenarse en el acto de recorrer el camino entre tu deseo y la realización de éste. Hay que domarse a uno mismo, pues muy a menudo somos nosotros mismos los que más excusas y obstáculos nos ponemos ante nuestros pies.
 
Por eso es importante que, además de los objetivos grandes e importantes (esos no deben ser más de 4 ó 5 en toda la vida), tengamos objetivos intimos y los consigamos. La consecución de estos últimos van abriendo el camino de los otros más grandes. Y, además, dan mucha satisfacción y con carácter de inmediatez...  Pero no deben distraernos de los grandes objetivos, tan determinantes en nuestras vidas.
 
Entrenarse en conseguir objetivos semanales que vayan forjando la maquinaria de la voluntad. El cumplimiento de los pasos que nos conducen a estos objetivos íntimos debe ser plenamente satisfactorio. El ejemplo del libro es muy válido: organizo mi agenda diaria para tener una hora libre para la lectura del libro. Si soy capaz de hacerlo, no sólo estaré mejorando mi capacidad de organización y haciendo más rentable mi tiempo de trabajo y ocupaciones, sino que conseguiré el objetivo diario de tener una hora de lectura placentera. Cuando termine de leer la última página del libro y cierre sus tapas, la satisfacción será múltiple y, seguramente, habré conseguido más de una mejora en mi quehacer diario: optimizar mi tiempo, no tener lagunas de actividad, premiarme con lo que quiero y, por supuesto, la lectura del libro. Además, me estaré entrenando para la consecución de un próximo objetivo... ¿Dedicar una hora a la semana a pasear en soledad reflexionando sobre mis cosas? ¿Dedicar un par de horas a la semana a visitar a algunos amigos olvidados o a contribuir con alguna causa que me merezca la pena?
 
Para todo esto, lo primero, es hacer la lista e ir tachando lo que no vale (esas cosas que hacemos y no sabemos por qué, y que, realmente, no nos satisfacen ni necesitamos hacer) y dejar lo que vale, es decir, discernir lo que es imprescindible para mi y lo que no lo es... Elegir un objetivo para la semana que viene, por ejemplo, y cumplirlo. Esa puede ser una buena primera piedra de una serie de ellas que construirán mi proyecto futuro...
 
No es raro que reciba correos de personas que no conozco y que me contactan a través del blog. A menudo me preguntan sobre esto mismo: cómo organizarme para conseguir esto o aquello (habitualmente estudiar las opos). No es fácil, pero nada que merezca realmente la pena conseguir es fácil conseguirlo. Esto es una labor inmensa que parece no tener fin (cuanto más estudias y sabes, más eres consciente de lo que no sabes), pero hay dos cosas que considero definitivas en todo esto:
 
La primera, disfrutar estudiando. Que aprender cosas nuevas, investigar por aquí y por allí, leer sobre los contenidos y ejercitarse en las prácticas, etc., no sea algo pesado, sino todo lo contrario... Que el tiempo dedicado a ello sea plenamente satisfactorio. Es nuestra responsabilidad que el modo de encarar el estudio sea o no una cuesta arriba llena de piedras y socavones o, muy al contrario, un bonito paseo por la sala de un museo interesantísimo o por la naturaleza o por una ciudad extranjera y desconocida hasta este preciso momento. Somos cada uno de nosotros los que elegimos como enfocar el estudio. Y el enfoque tiene mucho que ver con la rentabilidad y productividad del tiempo y, por supuesto, con los resultados obtenidos.
 
La segunda, la mentalización. Lo que haces lo haces no para conseguir algo sino para ser alguien que desarrolla una actividad determinada. No estudia uno las oposiciones para aprobar los exámenes y sacar la plaza (eso es una consecuencia, no el objetivo), lo hace para ser profesor, para poder enseñar a los alumnos, porque YA SE VE ENTRE ALUMNOS DANDO CLASES... ¡Es tan importante quitarle el estrés y la ansiedad del examen al proceso de la preparación de las oposiciones! (algo inevitable, por otro lado, pero cuanto más lo atrasemos, mejor...).
 
Cuando nos mentalizamos y disfrutamos, el proceso en sí mismo se convierte en otra cosa. En algo placentero, incluso. Y cuando uno disfruta con lo que está haciendo, lo hace mejor y de forma más auténtica. Esa vivencia disfrutada termina dando frutos.
 
Yo le digo a muchos de mis opositores: "no estudies oposiciones, comienza a prepararte las clases que les darás a tus alumnos..." Por supuesto que hay que tener en cuenta el examen que finalmente tendrás que superar, pero yo hablo de la experiencia anterior al examen, la preparación en si misma...
 
¡Lástima que estemos viviendo estos momentos de incertidumbre sobre la preparación! A menudo esto nos impide concretar más el qué y el cómo de esto que os hablo... Pero, bajo mi punto de vista, se trata en realidad de un sentimiento íntimo que cada uno tiene en su mesa de trabajo, ante sus folios de apuntes, libros, pantalla del ordenador... Enfocar el asunto de este modo hace que disfrutemos de todo el proceso, convirtiendo el aprendizaje de un tema y sus prácticas, casi en un objetivo íntimo de los que hablaba antes.
 
Pues todo esto que yo aplico para la preparación de las oposiciones, procuro hacerlo también en otros aspectos: disfrutar el presente (haga lo que haga, sea esto importante o poco relevante) y mentalización, es decir, ser más y más ese alguién y concentrar mi atención cada vez menos en el aparente objetivo que precede al auténtico.
 
Es tremendo que nos hayan "echado" a este mundo sin libro de instrucciones, convirtiendo a menudo la vida en un auténtico laberinto. Pero en él estamos metidos y, de un modo u otro, todos pretendemos salir de él. Cada uno se hace miles de preguntas y va obteniendo respuestas validas para su experiencia y recorrido. Las respuestas de uno son útiles para uno mismo, pues son producto de su experiencia y realidad. No tienen por qué ser validas para todos, aunque, eso creo yo, la experiencia de otro siempre me termina ayudando si soy capaz de reflexionar sobre ello sin prejuicios.
 
 
 Imagen de una persona rodeada de signos de interrogación
 
 
Respondedme desde el anonimato... ¿Quién de vosotros se siente así, como el del dibujo? ¿Qué respuestas buscas? ¿Qué pretendes conseguir? ¿Dónde crees que está la respuesta a tus preguntas: fuera de ti o en tu interior?
 
Dicen que la vida es un aprendizaje... Al final, todos nos estamos preparando las oposiciones de la vida, todos queremos sacar la plaza de nuestra meta, de nuesto objetivo, de lo que de verdad queremos ser... Hay gente que no lo pretenden, pues han tenido la suerte de nacer simples. Debe ser como lo de la predestinación de los calvinistas: unos hombres están predestinados a ir al otro mundo y otros son sólo relleno, actores de reparto que contribuyen al aprendizaje de los verdaderos protagonistas de la representación. Buena pregunta para hacérsela uno mismo mirándose a los ojos en el espejo:
 
¿Soy protagonista o sólo actor de reparto en esta representación?
 
En el momento de responder a esta cuestión, conviene tener en cuenta algunas ideas básicas:
  • Sólo lograremos estar bien si conseguimos que nuestros deseos se cumplan: nuestros deseos son lo realmente auténtico de cada uno de nosotros y no vagas esparanzas o utopias. Son señales que hay que escuchar y atender. Son llamadas de S.O.S que cada uno se hace a si mismo desde lo más auténtico e imperecedero de su ser.
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  • Los sueños no se consiguen sin esfuerzo. Hay que insistir en ellos hasta lograrlos, pues lo habitual es que estemos muy atrapados ya en la rueda de la cotidianeidad que no es vida, sino sólo supervivencia. Al final de ella no hay más, sólo muerte. Ese es el papel desempeñado por los actores de reparto, que no son otra cosa que supervivientes. El grado de nuestra insistencia determinará la importancia real de cada sueño u objetivo. Por esa misma razón hay objetivos que uno no tiene más remedio que conseguir (ahí está nuestro auténtico yo).
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  • Siempre aparece la ayuda que nos conduce a la meta, pero a menudo ésta entra en escena después de que todo parezca perdido... Así se escribió el guión de este melodrama...
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  • Hay que estar atento a las pistas que siempre van indicando la ruta correcta. No son estas señales letreros luminosos ni gradielocuentes llamamientos, sino, por el contrario, pequeñas pistas que sólo tiene significado para uno mismo. Demasiadas indicaciones seguidas por las multitudes que nadie llega a cuestionar y no llevan a ningún sitio, sino sólo nos hacen dar vueltas y más vueltas como un ratón doméstico en una jaula llena de columpios y túneles. Hay que huir de esas señales no cuestionadas y poner encima de la mesa lo que el ser humano es de verdad: un ser pensante. Y pensar sobre qué es uno y qué quiere llegar a ser...
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  • No son muchos los que, obstinados, van en busca de su sueño. A menudo parecemos bichos raros frente a la multitud gris que nos mira como si fueramos locos mientras se cruzan en sentido opuesto en nuestra vida pensando que son ellos los cuerdos, los que hacen lo correcto. Eso no es malo, sino todo lo contrario, si eres capaz de entenderlo de este modo. En realidad, cuando te cuestionen, sólo tienes que preguntarte: ¿Qué logros avalan a esta persona? ¿Qué consiguió? ¿Qué vida lleva? ¿Cuál es su grado de consecución?
Cuando las preguntas van obteniendo respuesta y nuestros objetivos se van cumpliendo, es habitual que los resultados obtenidos, además de la satisfacción por el logro, incluyan nuevas enseñanzas y próximos retos. Lo conseguido no suele ser tal y cómo lo imaginabámos... La verdad es que suele ser mucho mejor, aunque también implique una mayor responsabilidad y una necesidad de superación cada vez mayor.
 
Este cortometraje, titulado La cosa perdida (2011), nos habla, como en una especie de cuento, de todo esto que os digo. Ahí están los sueños u objetivos de cada uno, la perseverancia de quien llega a cumplirlos sin desánimo, la ayuda desinteresada que nos levanta en el momento de la caída, las pistas verdaderas y las que nos convierten en multitud sin capacidad de reflexión, el momento de la realización o consecución en el que nuestra idea extraña, nuestro sueño loco, nuestra cosa perdida, termina haciendose realidad...
 
 
 
 
¡Hay tantos ejemplos de este argumento a nuestro alrededor! El mismo de El Señor de los Anillos de Tolkien sin ir más lejos... 
 
¿Qué es el anillo sino la negación de lo que el hombre es de verdad y lo aprisiona en una vida inferior ajena a su auténtica realidad? ¿Qué es la aventura de Frodo sino la perseverancia en hacer lo que el corazón te dicta? ¿Qué supone su triunfo sobre el anillo sino el soltarse de la cadena que aprisiona al común de los mortales? Quizás por ello dejó la Tierra Media y se fue con los elfos a Valinor... Ya aprendió todo lo que tenía que aprender, ya se domó a si mismo... Había sacado su plaza...
 
 
 
 
Y ahora yo voy a repasar mi lista...