¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

01 octubre 2012

Batallita de opositor y 11.000 visitas en el blog durante el primer mes...

Hoy cumple este blog su primer mes de vida. Y ya ha recibido 11. 100 visitas (en este preciso momento). Muchas gracias a todos por leerme y seguirme, se ve que estáis aburridos. En serio, muchas gracias. ¿Para qué hace uno un blog? ¿Para qué lo escribe? Para que te lean. Y a mí me leéis. Así que... ¡¡¡Gracias!!!
 
La tarde se plantea de batallitas de un viejo opositor que no es otro que yo mismo. Algunos me la habéis oido mil veces, para otros será ésta la primera vez... ¿Por qué voy a contar lo que viene a continuación? Pues porque considero necesario hacerlo... Sólo oigo por aquí y por allí lamentos y desesperaciones, todos justificadísimos, pero también faltos de cierta perspectiva....
 
Así que voy a contaros cómo veo yo todo esto que nos está pasando y confío en que no se enfaden mucho ni unos ni otros. Pero esta es mi verdad... Para quién quiera escucharla (leerla)...
 
La primera noción que tuve de que existía algo que se llamaban oposiciones a secundaria era un tío con muy mal genio que siempre estaba estudiando unos apuntes fotocopiados en la Biblioteca de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla donde mi grupo de compañeros-amigos y yo solíamos ir a "estudiar" en los años de Facultad... Cuando uno tiene 21 ó 22 añitos y toda la vida por delante, pasar la tarde en la Biblioteca con tus 4 compañeros de clase mirando láminas de arte y cotilleando de esto y lo otro es lo habitual... Entre lámina y lámina del Summa Artis, risas van y vienen, salimos a tomar café, a ir al servicio, a fumar un cigarro, a charlar un ratito... Oh! ya son las 9 de la noche y nos cierran la Biblioteca... La tarde no ha cundido, pero nos lo hemos pasado muy bien... Ese era el día a día... Por eso, ese ser huraño que estaba todo el día pidiendo silencio, argumentando: "¡¡¡Qué estoy estudiando las oposiciones!!!", era para mis amigos y para mi mismo una especie de extraterrestre: "¿Estudiando qué...?".
 
Con el tiempo he entendido que lo que quería decir era que él era muy listo, que ya había terminado la Licenciatura y que era un ser responsable y comprometido con su futuro, mientras que nosotros eramos unos niñatos... Vale.
 
Terminada la carrera, con mi título en la mano, vuelvo a tener noticias de las oposiciones a través de uno de mis más fieles compañeros. Yo decidí volar y presentarme a las pruebas de TCP (Tripulante de Cabina de Pasajeros, vulgo azafato de Ibería) en Madrid, y más tarde practicar las RR.PP. como azafato VIPS en la Expo 92... Pero uno de nosotros se presentó a las oposiciones en 1992. Ese año también hubo una especie de transitoria, es decir, una convocatoria (en realidad varias) hecha para que sacaran su plaza los interinos que ya eran legión.
 
El examen era "sencillito": con un temario de muchos temas, aunque de contenidos más concretos, sorteaban, creo recordar, 6 bolitas-temas y elegías 1. Te encerrabas una hora a preparártela y cantabas el tema ante el tribunal que luego te cosía a preguntas. Fácil, ¿verdad? No había mucho que arriesgar, pues te presentabas con lo que supieras y si algo te caía en el sorteo, en una hora lo apuntalabas. En caso contrario, te ibas para casa y santas pascuas...
 
A mi amigo le toco el tema de Velázquez (así sin más: Velázquez). Recién licenciado en Historia del Arte y con un expediente de sobresaliente, todo aquello era como si le hubiera venido a ver la Virgen de Lourdes. Se encerró su hora correspondiente, puso en orden sus apuntes y su cabeza, le dio un repaso a Velázquez y soltó una bonita disertación sobre su vida y obra... El tribunal lo escuchó, según parece atento, y terminó preguntándole: "¿Me puede decir usted que es lo velazqueño?" Mi amigo, respondió, argumentó, puso ejemplos... Pero fue interrumpido a la voz de: "No, no es eso, ¿es qué no sabe usted qué es lo velazqueño? Traga saliva mi amigo y tira de los grandes especialistas que sobre Velázquez han escrito, aporta argumentos relativos a la gran exposición que el Museo del Prado había hecho un par de años atras sobre tooooodo Velázquez... Pero no, el tribunal lo despidió diciéndole: "Lo siento, no ha sabido usted responder".
 
Todavía nos preguntamos qué leche será lo velazqueño... Me imagino el día de mi muerte, y cómo Orson Welles en Ciudadano Kane, a caballo de mi último suspiro cabalgará la palabra "velazqueño" como el Rosebud de la película.  Tiene narices... Lo tuvo.
 
Por aquellas fechas, toda mi generación de recien licenciados teníamos vedada la entrada al funcionariado por el tapón de los primeros interinos. Ni con un 10 sacabas la plaza. Teniendo unos pocos años de tiempo de servicio podías hacer un churro en el examen que te compensaba una cosa con la otra y sacabas la plaza. Pero para los recién licenciados, nada de nada... Recuerdo a otra amiga que tras un 9'9 en la primera convocatoria y sendos 10 en la segunda y tercera, por fín logró sacar su plaza en 1993. Pero de nada le sirvió a la pobre. Ya se había vuelto loca. Lo supimos todos cuando, funcionaria ya, se presentó al casting del primer Gran Hermano de Tele5... Y a punto estuvo de entrar en la casa y todo. ¿Qué será de tí ahora, María? (Le he perdido la pista...).
 
Pero esa era la realidad. No había manera de entrar...
 
En el año 94, tomado una cerveza en el bar La Moneda (sitio obligado de aquel entonces), otra compañera de nuestra promoción nos conmocionó a todos con la noticia: ¡¡¡Había sacado la plaza!!! Le había costado una par de convocatorias, pero lo logró. En el año 94 ya no había "oposiciones a medida para los interinos" y ella pudo conseguirlo... ¡¡¡Ohhhhhhhhhhhhhhh!!!! Lo había conseguido... Ese año 94 fue el primer año del temario que todavía colea y ella pudo aprovechar (supo hacerlo) el despiste de todos aquellos que necesitan que las cosas estén muy claras para ponerse a ello. Pero ella (se llamaba Pepa) siempre fue muy despierta... Y lo demostró.
 
El sistema de acceso era durísimo... Nada que ver con lo que muchos han tenido que vivir después y que, sorprendentemente para los de mi generación, lo viven como si vinieran de Vietnam.
 
Este era el panorama:
 
72 temas (los de ahora). Sorteaban 2 y tenías que elegir 1 de ellos. Hacías el escrito para el que tenías unas 3 horas o un poco más, aproximadamente.
 
14 temas de legislación y didáctica. Sorteaban 1 y tenías que hacerlo... ¡¡Y qué te quedara mono!!!
 
Prácticas obligatorias, sin poder elegir... Muy difíciles, a menudo rebuscadas... En mi primera intentona, la gente salía del examen práctico y se escuchaban los gritos indignados: "¡¡Cabrones, hijos de p... !!!" Los eslóganes ingeniosos tipo 15M no se habían inventado aún (éramos más de verdad entonces, más del terruño...). Ese año pusieron un boceto en terracota de una escultura de Antonio Cánova que nunca llegó a esculpir el original... En glorioso blanco y negro, muy pixelado... La discusión tras el examen era: ¿Es una venus o es un Ecce Homo? Y eso que era un desnudo de cintura para arriba... No había forma de saber ni siquiera qué podría ser... Todavía la busco, intentando saber más de ella...
 
Si superabas toda esa criba eliminatoria, pasabas al oral: de nuevo los 72 temas, sorteo de 2 a elegir uno y lo cantabas ante el tribunal en 45 minutos... Tras esto, explicabas cómo lo darías en clase y te freían a preguntas...  Lo corriente era ver al tribunal con libros en la mano buscando las preguntas que te iban a hacer... El sudor frío te llegaba a los tobillos...
 
Pues ese fue el toro que tuvimos que torear mi generación. Cientos de licenciados a los que nos tumbaban convocatoria tras convocatoria... Y en plena crisis de los 90, que trabajo no había... Así que a apretar los dientes.
 
Tras ver el éxito de mi amiga Pepa, decidí estudiar las oposiciones. De hecho, ella fue la que me dió mi primer temario... Y empecé a acumular papeles (¿Qué es un opositor? Aquel que nunca dice NO a una fotocopia). Desde enero del 94 a junio del 96 me encerré a estudiar a lo bruto. Me costó hasta perder amigos, pues algunos no se podían creer que, con lo que había sido, me pasara las 24 encima de los apuntes. Pero no eran amigos... Los de verdad, supieron apoyarme. Eso también me lo trajo la oposición: la selección de tu verdadera gente, de los incondicionales.
 
Ahora viene lo bueno: ¿Cuántas plazas salieron en el 96? 35 plazas de Historia para toda Andalucía... Y eso era lo normal... Nadie se rasgaba las vestiduras ante tamaña injusticia. Ese era el número de plazas que salían... En Sevilla, dos tribunales, con 3 plazas para cada uno. Yo quedé el cuarto (el primero sin plaza) en el mío... A punto estuve de lograrlo, pero me quedé con la miel en los labios. El disgusto duró muy poco, pues rápidamente valoré el logro y, como me decían aquello de "No te preocupes, en octubre te llaman...", pues me conformé de buen grado.
 
Quedé el número 4 para toda Andalucía en la lista de aspirantes a interinidades... En octubre me llaman, me repetía una y otra vez mientras hacía planes sobre qué tipo de profesor iba a ser yo... Conviene recordar que entonces no había internet y no había forma de consultar las listas, salvo que llamaras a Delegación y preguntarás: "¿Por dónde va la lista?". Lo malo era que no había forma de que te cogieran el teléfono...  Así que la única opción era esperar y esperar y, de vez en cuando, pasarte en persona por Delegación... Lo pesados que fuimos algunos....
 
Bueno, pues pasó octubre, noviembre, diciembre y así un año y hasta dos... En dos años sólo llamaron al que ocupaba el puesto número 1. Eso fue todo... Perdí lo conseguido, pues se volvieron a convocar en el 98 y no había logrado "meter la cabeza".
 
Dos años, con sus días y sus noches... Todavía recuerdo una silla tapizada de listas azules junto al teléfono (tampoco había móviles... no podía salir de casa... estaba el número 4) con mi culo marcado de tantas horas que allí pase a la espera de que ocurriera lo que esperaba... Que llegara el verano o la Semana Santa era una liberación, pues al menos sabías que no te podían llamar y te atrevías a estar más de dos horitas fuera de casa.
 
No hay ni que decir que en esos dos años no estudié todo lo que debiera haberlo hecho... Estaba pendiente del teléfono... ¿Quién estudía con esa espada de Damocles sobre tu cabeza? Algo hice, pero sobre todo viví de las rentas de los dos años anteriores (94-96).
 
La convocatoria del 98 fue también pírrica... 50 plazas para toda Andalucía. Y eso era lo normal... Os preguntaréis: ¿Por qué sacaban tan pocas plazas? Os lo diré... La bolsa de interinos se volvió a inflar de nuevo rapidamente y la fuerza del colectivo impedía que la Junta sacará muchas plazas que pudieran poner en peligro la "estabilidad laboral" de éstos. En aquella época era corriente que un interino con unos pocos años de tiempo de servicio tuviera vacante en Sevilla capital o, en todo caso, en los pueblos de alrededor... Esto es para que os hagáis una idea de por dónde iba el tema... ¿Quién pagaba el pato? Los jóvenes recién licenciados que habíamos llegado tarde a la cita... Por eso sacaban muy pocas plazas y las oposiciones eran reñidísimas.
 
El 98 no fue un buen año. Hice mi examen escrito al mismo tiempo que moría mi padre, por lo que me retiré del proceso... Pero, la vida te sorprende... Con sólo el examen escrito aprobado, donde en los dos años anteriores no era posible que te llamaran así ocuparas el puesto número 4, ahora todo los astros se confabularon a mi favor y si me llamaron en el mes de noviembre. Y ocupaba un puesto muy poco favorable, como comprenderéis... Misterios de la vida. Empecé a trabajar y a dar tumbos por aquí y allí, haciendo sustituciones (a veces hasta 8 institutos distintos en un mismo año, parcheando... profesor-parche). Y sin quejarse, pues trabajar en el 98 era un lujo al alcance de muy pocos. Mis compañeros de Facultad trapicheaban... Así que yo, interino de la Junta, era casi ministro...
 
Cuando uno empieza a trabajar de interino se emociona... Los alumnos, tus sueños de ser el mejor profesor y cambiar el mundo, el dinero que ganas y te permite hacer no sé que cosas hasta entonces imposibles... En fin, que estudia uno lo justo... Pero, tengo que decirlo, siempre estudié algo, en cada convocatoria me apreté aunque fuera en los últimos meses... Había tenido que vivir varias veces ya aquello de  decenas de interinos que se levantaban del examen a los 5 minutos de empezar éste, firmando sin más y dejando en blanco el folio, como para no tener claro que yo no quería hacer eso... Yo quería quitarme de la interinidad y sacarme la plaza...
 
Así que en el 2000 sacaron más plazas de lo habitual (no recuerdo exactamente, pero eran ciento y pico... unas 150 más o menos...) y todos nos sentimos como si nos pusieran un Eurovegas en el pueblo... Ésta era la nuestra. Aprobé pero sin plaza... Otra vez...  Esta vez si me dolió. pues uno va viendo como tus compañeros se la sacan (la plaza) y tú dices aquello de: "¿Y yo por qué no?" Así que me propuse, me obligué realmente, a sacarme la plaza en la próxima convocatoria...
 
Por aquel entonces vino lo de los interinos blindados... Eso estuvo bien... Los sindicatos presionaron y presionaron para que no hubiera un interino sin trabajo (el lema era: "Interino, muévete..."), de modo que la Junta cortó aquí y dijo: "De aquí para atrás todos cobran el año completo tanto si trabajan como si no (se inventaron lo de estar adscrito a un centro a la espera de que te dieran vacante o sustitución), y de aquí para adelante, si te he visto no me acuerdo". ¿Dónde estaba yo? Delante, por supuesto. Yo también fuí un interino no blindado (mucho antes del invento del 302). ¡¡¡La Junta no se acordó de mi!!! 
 
Pero todo eso sirvió para convencerme a mi mismo de que tenía que... ¡¡¡¡¡Sacarme la plaza ya!!!!
 
Y estudié día y noche, todo lo que pude y más... Mientras trabajaba, vivía, sufría y reía... que de todo hubo.
 
El año 2002 iba a ser el mío. Lastima que no convocaran plazas de Historia. De todas las demás especialidades, a porrillo... Pero de la mía nada de nada... ¿Por qué? Otro gran misterio junto a lo velazqueño... A ver si Iker Jiménez los desvela ambos en Cuarto Milenio...
 
De tantos palos, el lomo estaba duro como una piedra... Así que me dije: "Jesús, la próxima vez si o si.". Y me dí una última oportunidad. O sacaba la plaza o me tiraba a la vida de interino que se conforma... Estudié lo que no estaba en los escritos, llevando para adelante incluso problemas de salud. Pero todo se convirtió en una especie de obsesión.
 
Creo que le puse velas a todos los santos (en las iglesias de Sevilla me señalaban ya con el dedo: "Es el opositor desesperado..."). Recurrí a Dios con una mano y al demonio con la otra. Necesitaba sacarme la plaza ya... Estaba al límite... Perdí 10 kilos en mes y medio. Me iba a dar algo, en serio...
 
Pero lo logré... No fue fácil... En 2004, cambiaron el sistema de acceso en el mes de febrero (capacidad de reacción: cero), pocos días antes de sacar la convocatoria (por ahí metieron el gol). Se sacaron de la manga lo del examen oral de la programación y las unidades, que para nosotros, en esos momentos, era: "¿Una programaqué...?" Así que, superviviente nato a estas alturas, me las ingenié e hice una programación bien bonita y 15 unidades hermosas para 1º de la ESO, mi curso favorito.
 
Lo demás ya es historia. Con un 9'3 y un 9'5 fui la nota más alta de mi tribunal y, por fin, me saqué la plaza...
 
Me costó 10 años. Pero lo malo de estos diez años no son sus 3.650 días con sus noches... Fue todo lo que sentí y experimenté, todo lo que tuve que aprender de mi mismo para poder alcanzar esa meta que yo mismo me marqué. Las inseguridades que tuve que superar, el desánimo instalado que tuve que vencer.
 
Luego vino todo lo demás hasta hoy... Pero siempre digo que las oposiciones, más que la plaza y el puesto de funcionario para toda la vida, me hicieron lo que hoy soy, me forjaron... Sacaron de mi todo lo que había y lo puso a mi disposición...
 
Cuando hoy oigo quejarse a mis opositores, o a otros a los que ni siquiera conozco, de lo duro que está siendo todo, los comprendo y me solidarizo, pero no dejo de pensar que mi generación también pasó lo suyo... De mi promoción universitaria, de los 150 que nos licenciamos entonces, sólo unos 7 u 8 somos hoy funcionarios a pesar de que muchos, muchos más lo intentaron.
 
Las últimas convocatorias-trampa de la transitoria, con su avalancha de plazas, han distorsionado la realidad de las oposiciones. Nunca fueron tan fáciles y, al mismo tiempo, tan difíciles de sacar... Todo fue una mentira más para permitir el paso al colectivo de interinos. Muchos de los que hoy aún lo son (la inmensa mayoría, los interinos jóvenes con pocos años de tiempo de servicio), hoy serían funcionarios si no hubiera habido un sistema transitorio concebido para darle la plaza a interinos con poca nota real y muchos años de tiempo de servicio. Muchos de los que hoy están en el paro, esperando que los llamen de una lista sin fin, sería ya funcionarios por meritos propios si no hubiera existido la transitoria. Cuántos 10, 9, 8 y 7 sin plazas... Y cuántos 5 y 6 con ellas... Por eso no entiendo que otra vez el fantasma amenzante del colectivo interino planee sobre nuestras cabezas... Todo lo que os pasa, os pasa por el tapón que crearon los interinos de ayer... Y los que vienen detrás, los más jóvenes... ¿Qué pasa con ellos? ¿Qué les den como os dieron a vosotros?
 
El ser humano es dificil de sobrellevar. El miedo se apodera de él y, para poder seguir viviendo, lo reviste de dignidad y justicia... Pero es miedo, no otra cosa.
 
Esto lo he vivido yo como opositor y como preparador de opositores. Testigo privilegiado, creo...
 
Muchos de mis compañeros de la Universidad también quedaron por el camino por el tapón de los interinos.  Ahí quedaron, despanzurrados... Hoy, muchos de ellos, pasándolas canuta pues, tras más de 10 años de contrato y buen hacer en una misma empresa (privada), los han echado a la calle (cosas de la crisis, dicen...). Con cuarenta y tantos años... Hijos e hipoteca... Algunos viene a mi para que los prepare con la esperanza de conseguir la próxima vez lo que antes se les negó (o lo que ellos no tuvieron la fuerza de seguir intentando...). Cuando yo estaba haciendo sustituciones por los pueblos de Andalucía y estudiando por las tardes-noches como un loco, ellos estaban tomando su cerveza después del trabajo. -"Te vas a volver loco, déjalo ya..."- me decían entre risas... Me daban envidia entonces, pensando muy a menudo que era yo el que estaba equivocado, desaprovechando mis buenos años, incluso... Ahora veo que no. Hice lo correcto. De momento, eso creo...
 
Batallitas de mi generación, que no está tan alejada de la vuestra... No desesperéis. Nada os es debido ni nada merecéis. Pensar eso os aleja de la  meta, os resta fuerza. Siempre habrá alguien que haga un examen mejor que el vuestro o que tenga un mejor día, más inspirado... O que lo merezca más... ¿Quién mide el grado de merecimiento?

No se trata de suerte, ni de talento o inteligencia. Ni de merecerlo, ni siquiera de haberse matado a trabajar. Se trata de mentalización. Eso es lo que yo he aprendido. Eso es lo que quiero enseñar. 
 
Perdonadme la batalla...
 
  

La vigencia de las leyes y de los proyectos de futuro...

Hoy ha salido una ley nueva, una más… No es una ley que llene de esperanza los corazones, ni que alumbre el camino a seguir. Ni que solucione los problemas de cientos de miles, millones de ciudadanos... Pero es que parece que ese tipo de leyes están de vacaciones o que los legisladores no se ven capaces de hacerlas. Dicen que no hay dinero para determinadas cosas (para otras sigue habiendo…). Ideas hacen falta. A veces, la falta de dinero se soluciona con ideas nuevas. Qué se lo pregunten a miles de familias españolas que están haciendo milagros con los sueldos y los servicios recortados…

Se trata de la Ley 3/2012, de 21 de septiembre, de Medidas Fiscales, Administrativas, Laborales y en materia de Hacienda Pública para el reequilibrio económico-financiero de la Junta de Andalucía. Ha sido publicada hoy mismo en BOJA y es una ley muy similar al Decreto-Ley 1/2012, de 19 de junio, de Medidas Fiscales, Administrativas, Laborales y en materia de Hacienda Pública para el reequilibrio económico-financiero de la Junta de Andalucía.

En lo que a oposiciones docentes se refiere, lo más importante queda recogido en el artículo 31 de la Ley 3/2012. Dice lo siguiente:

Artículo 31. A excepción de los procesos de promoción interna, se suspende la ejecución de las ofertas de empleo público vigentes cuyas convocatorias no hayan sido publicadas a la entrada en vigor del Decreto-ley 1/2012, de 19 de junio.

Como ya he indicado, las dos leyes son similares, pues también en el Decreto-Ley 1/2012 se decía lo que sigue:

Artículo 34. A excepción de los procesos de promoción interna, se suspende la ejecución de las ofertas de empleo público vigentes cuyas convocatorias no hayan sido publicadas a la entrada en vigor de este Decreto-Ley.

Os insto a que atendáis a la literalidad de la ley. Y la letra de la ley dice lo siguiente:

“Se suspende la ejecución de las ofertas de empleo público vigentes”.

VIGENTE: es decir, que esté en vigor en el momento de publicar la ley en cuestión.
 
 ¿Está vigente una OEP que todavía no se ha hecho ni aprobado y a la que ni siquiera se le ha asignado una partida presupuestaria?
 
¿Se refiere esta ley a las futuras OEP 2013 que todavía no se han hecho o a las pasadas del 2012 y, por lo tanto, vigentes en el momento de hacer dicha ley?
 
Si quisieran congelar todas las oposiciones… ¿No sería más certero decirlo así y no “suspender la ejecución de las OEP vigentes”?
 
En definitiva: ¿Se puede suspender la ejecución de una OEP que todavía no se ha hecho ni publicado?
 
Qué cada uno llegue a su propia conclusión…

En los presupuestos Generales del Estado 2013 se establece el mantenimiento del 10% de reposición para la docencia. Desde la sede del Gobierno (La Moncloa) lo comentan así:
 
Los gastos de personal activo del Estado se reducen en un 3,9% hasta los 15.615 millones de euros como consecuencia de la congelación de retribuciones de los empleados públicos y la restricción de oferta de empleo público, salvo sectores sensibles como personal de hospitales, docentes de educación, Seguridad, lucha contra el fraude y extinción de incendios, que tendrán una tasa de reposición del 10%.

http://www.lamoncloa.gob.es/ServiciosdePrensa/NotasPrensa/MinisterioHaciendayAdministracionesPublicas/2012/290912PGE.htm

En definitiva, el Gobierno central permite la convocatoria de oposiciones siempre que se respete el 10% de la tasa de reposición (y así han anunciado su intención de convocarlas varias CC.AA.) y el Gobierno autonómico andaluz puede hacer OEP docente 2013 si así lo decide. Ni la Ley 3/2012, ni el anterior Decreto-Ley 1/2012 lo impiden. Otra cosa es que la Junta decidiera no convocar, pero ni el Gobierno del PP se lo prohíbe, ni el Gobierno del PSOE-IU lo ha establecido así por ley.

La pregunta es: ¿Dejaría de convocar Andalucía mientras el resto de CC.AA. del PP lo hacen? En todas las CC.AA. del PP hay problemas presupuestarios y sobran interinos, pero una detrás de otra (La Rioja, Valencia, Castilla-La Mancha, Aragón, etc.) están anunciando sus convocatorias 2013…

 http://www.laverdad.es/albacete/v/20120928/comunidad/gobierno-cospedal-convocara-oposiciones-20120928.html

La conclusión a lo que yo llego no es otra que, de un modo u otro, de una forma o la contraria, llegará un día en que se celebren oposiciones y, entonces, habrá que estar bien preparados. Eso no es algo que se consiga en pocos meses.

Por eso, el curso que vamos a empezar no está centrado en ninguna convocatoria futura, sino en los aprendizajes que hay que adquirir para ir bien preparado. ¿Qué aprendizajes son esos? En nuestro caso, los contenidos de Historia, Geografía e Historia del Arte tanto teóricos como prácticos, algo de legislación educativa (con perspectiva en estos momentos de cambios), de didáctica, etc. Y sobre todo, ir adquiriendo la adecuada mentalización… Mentalidad de opositor con posibilidades reales de éxito. Cuando, por fin, haya garantías de convocatoria, ya será tarde para empezar a estudiar. Quedará poco tiempo…
 
Ya lo dice el refrán: “Al que madruga, Dios le ayuda”. Pues nosotros nos vamos a levantar tempranito…

Animo a estudiar y a prepararse a todos los que tienen claro que conseguir ser profesor es una buena inversión de futuro… Pues de eso se trata: invertir en un trabajo que todavía aporta realización profesional, seguridad y condiciones dignas (a pesar de los recortes, todavía trabajar para el Estado es infinitamente mejor que trabajar para la empresa privada).

Todos los que tengáis claro esto, ya sabéis. Y los que no lo vean claro, harán bien eligiendo otros caminos, pues estar mentalizados y decididos es fundamental para conseguir cualquier objetivo, éste de las oposiciones incluido.

Y no debemos confundir la vigencia de las leyes o de los proyectos políticos con la vigencia de nuestros propios proyectos de futuro personales y/o profesionales... La realidad del proyecto de vida de cada uno la hace uno mismo día a día, paso a paso. Eso es lo que da vigencia a un proyecto de futuro: andar los pasos...