¿Qué es Propósito & Acción?


De poco sirve tener una IDEA si no la pones en PRÁCTICA. De nada sirve marcarte un OBJETIVO si no haces el TRABAJO que lo convierte en realidad. Pero lo más importante es tener clara tu META y trazar una hoja de ruta que se ajuste a tus NECESIDADES. Precisarás ORIENTACIÓN FORMATIVA para recorrer el camino, MOTIVACIÓN que te impulse hacia adelante y ASESORAMIENTO PERSONAL para sacar lo mejor de ti mismo.

Ese es el PROPÓSITO, pasemos ahora a la ACCIÓN.



Pensando en el propósito para pasar a la acción...

25 septiembre 2012

Así empezaba yo el curso de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato... LOMCE IV

A veces hemos hablado en clase sobre cómo organizar la materia de Historia del Mundo Contemporáneo para que los alumnos la experimenten como una tarea de indagación y reflexión sobre su presente y su futuro a partir del conocimiento crítico del pasado histórico más reciente.
 
Muy a menudo os he aconsejado que organicéis vuestra programación comenzando con una primera unidad didáctica sobre los problemas del presente, sobre aquello que si conoce el estudiante (los conflictos, el deterioro mediambiental, la crisis económica y el descrédito político... la realidad que vive día a día), para después, tras una dinámica educativa basada en el debate y la reflexión sobre fuentes históricas y testimonios, pasar a buscar las causas que nos han llevado a los aciertos y los errores de hoy, que de todo hay.
 
A partir de la unidad 2 ya nos remontaríamos a los orígenes del mundo actual, es decir, al inicio de la contemporaneidad, desde la crisis del Antiguo Régimen y las revoluciones burguesas al inicio de la industrialización y la economía capitalista empresarial y financiera en expansión a través de los imperios coloniales, la conquista de la democracia por Occidente, el surgimiento de los Estados alternativos, las guerras mundiales, el Estado del Bienestar como muro de contención del avance del Comunismo en Europa, el fin del primero en relación con el fin del segundo... Y así, unidad tras unidad, hasta llegar al presente con la última unidad didáctica, de nuevo organizada para volver a reflexionar sobre los problemas del presente pero, ahora, incorporando a ello todos los conocimientos del pasado que cada estudiante haya incluido a su particular rompecabezas histórico.
 
Y para empezar mi primera clase, les pondría a mis alumnos algo así... Y luego a pensar y hablar un poquito... A reflexionar sobre las ideas de este viejo profesor (o de cualquier otro que nos de juego con los alumnos).
 
 
Siempre he pensado que programando de este modo, hacíamos de la enseñanza de la Historia algo más rico y más vivo, involucrando a los estudiantes en la Historia, no como el relato de un pasado muerto y finiquitado, sino como la ciencia social que nos permite racionalizar el presente y darle sentido al papel que cada uno ocupa en el desarrollo histórico en general y en la sociedad en particular.
 
Por una enseñanza viva y que suponga una experiencia en los estudiantes... Por unas dinámicas creativas y críticas, reflexivas... Esto es, según mi opinión, lo que podría contribuir a acabar con el fracaso escolar tan traido y llevado...
 
Da igual si aumentas las horas de unas materias y disminuyes las de otras (estando, por otra parte, totalmente en contra de que se desprecie a las materias artísticas, como Plástica y Música...). Da igual si pones evaluaciones externas (reválidas) cada 5 minutos. Da igual si empiezas a separar a los estudiantes según sus resultados (que no por su auténtica capacidad y posible proyección de futuro... Esto nunca se mira, no hay tiempo...) para FP o Bachillerato con 13 años...
 
Estos locos del cuantitativismo, estos fanáticos del excel, que todo lo enfocan y traducen a través de los números y las estadísticas, siempre hablan de cantidad y olvidan a menudo la calidad. Y el hombre es más calidad que cantidad. De hecho cuando el ser humano se mide por su cantidad, ya es masa... Y va perdiendo lo que nos hace únicos... El ministro Wert ha bautizado la nueva Ley Orgánica de Educación como LOMCE (la C es de calidad: mejora de la calidad), pero no se puede leer en el anteproyecto de la misma cómo diantres va a hacer para conseguir esa mejora en la calidad educativa. Centrado en los resultados y en la competitividad de los jóvenes educandos, se le ha olvidado decir cómo se hará realidad ese milagro que nos anuncia, ese truco de magia, ese conejo sacado de la chistera.
 
Cada vez que oigo hablar de Finlandia (y de Corea del Sur, etc.) me da un parraque... ¡Qué pesaditos con Finlandia! ¡¡¡Qué no somos Finlandia!!!! ¡¡¡Ni queremos serlo!!! Desde el ministerio se repite por activa y pasiva que, al igual que en Finlandia, se pretende atraer a los mejores expedientes a la Educación... Los mejores expedientes de la Univeridad... Muy bien... Pensemos en ello, pues...
 
Los mejores expedientes de Finlandia están formados en universidades finlandesas donde, me consta, que no descargan el peso de la enseñanza en unas clases magistrales en las que el universitario sabe desde el día primero que, salvo algún profesor excéntrico, con todos los demás se debe limitar a escuchar, tomar apuntes, hincar los codos, pensar lo justo y vomitar lo aprendido sobre un papel en blanco el día fijado para ello, llámese éste "día del examen". Y así un examen tras otro, una asignatura tras otra, un curso tras otro, un título tras otro... Esta realidad que todos conocemos en España no es la que tiene lugar entre los muros de la Universidad de Finlandia... Por todo ello, los mejores expedientes finlandeses me temo que no tendrán la misma calidad intelectual (si quieren, la misma carga de profundidad reflexiva, que no pretendo molestar a nadie) que los mejores expedientes españoles, aunque con seguridad que aquí tenemos una mayor cantidad de contenidos memorizados. Si luego no sabemos que hacer con ellos, ¿a quién le importa eso?
 
Es un problema de calidad pedagógica y no de cantidad de horas, de datos o de puntos en el expediente...
 
Un expediente muy alto puede ser un obstáculo para dar clase en la ESO o en Bachillerato... Y de esto hay muchos ejemplos en la Escuela Pública (menos en la privada y concertada, y todos sabemos la razón que lo explica...). No digo que haya que tener pocos conocimientos, eso sería absurdo... Si digo que sólo conocimiento es un error... Y si los mejores expedientes van a dar clase a los alumnos de la ESO y Bachillerato, ¿qué expediente tienen que tener los catedráticos de la Universidad? ¿Y los ministros de Educación? Dios mío, no va a haber tiempo para sacarse los títulos pertinentes para cada caso...
 
Una buena preparación en la especialidad de cada uno y una buena formación como docente... Pero no una formación teórica sobre cómo ser profesor según Piaget (con todos mis respetos, que valoro lo suyo... En serio), sino un buen tutelaje en la faena de ser profesor... Ésta debiera ser una profesión que se heredara de padres a hijos. Al ser esto imposible, será preciso que se herede de maestro a aspirante a ello...
 
No basta con ser especialista en Historia (en nuestro caso), con un expediente bordado en oro, y un par de másteres y un doctorado a punto de acabar... Cuando te metes en el aula con tus 30 alumnos de 14 años, ¿para qué te sirve todo eso? Para bien poco. Y eso lo sabemos todos, salvo el que se quiera engañar... Pues la profesión no se ha hecho para darle salida laboral a los licenciados excelentes, ahora profesores, sino para formar a los alumnos... Y esa perspectiva del asunto no debe olvidarse.
 
Sólo es posible enseñar cuando transmites los conocimientos adquiridos a través de una experiencia empatizante con tus alumnos... Una experiencia que los haga realidad para tus alumnos. Por lo tanto, hace falta también mucha empatía con el adolescente, saber entenderlo y ponerse en su lugar (difícil lugar), conectar con su universo, lograr entrar en él... Y, así, desde dentro, moverles todas las piezas que hacen posible el aprendizaje y el progreso intelectual del ser humano... Y para empatizar con un estudiante de 12 ó 14 años, a veces, tanta titulitis que te hace creer el más listo del mundo te termina estorbando... No se trata de expedientes brillantes, sino de talento específico y vocación profesional... Capacidad de entrega a un alumno que, cuando lo recibes de primera, se te presenta rebelde y/u obtuso... Pero tú, como docente, como profesional que domina el asunto, aceptas el reto y "domas" al susodicho...
 
Con esto no renuncio a que las familias contribuyan a que sus hijos e hijas lleguen al centro más educados y obedientes, más responsables, con más espíritu cooperador... Las familias y su dejación de obligaciones son, también, grandes responsables del fracaso escolar... Pero, ¿qué político es tan valiente como para ponerle la cara colorá a las familias que los votan?
 
A menudo, tras declaraciones como: "yo soy especialista en la materia X y a enseñar X se reduce mi cometido", se esconde la impotencia del profesor que se da cuenta que lo que él dice no llega a sus alumnos, que éstos no lo entienden (no lo respetan)... Y entonces llega la reclamación de autoridad, el docente-policia, la reválida que condena, el temprano itinerario que segrega... "Ahora me van a escuchar si o si..." Con la autoridad y la LOMCE desplegadas, oirán (¿quién lo duda?), pero no escucharán... ¿Aprenderán? (¿Quién lo asegura?) ¿Aprenderán como en Finlandia? No sé yo... pero el docente estará más tranquilo... Por ahí va Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), un atentado contra la vocación docente, contra la profesionalidad de los maestros y profesores, un episodio más de ineficacia en el rosario legislativo que los políticos rezan cada vez que les toca intentar "mejorar la Educación".
 
También se olvidan los defensores del sistema finlandés que los mejores expedientes universitarios acceden a la Escuela Pública de Finlandia como trampolín, tras unos años, a la empresa privada, pues se les reconoce no sólo el mérito académico que hasta allí los llevó, sino también la labor social que con su docencia han realizado por el progreso del país. Nada que ver con España, aunque esto no lo cuenten... Por eso en Finlandia la edad media de los docentes es tan baja. Muchos de ellos saltan a otras labores mejor remuneradas (al fin y al cabo, los niños cansan...), dejando su puesto a los recien licenciados que los sustituyen. La docencia como meritaje...
 
¿Y qué se hace en las aulas finlandesas? ¿Hay autoridad a la española o el alumno se mueve en otros parámetros de organización? ¿Son las metodologías empleadas las que aquí se usan de forma habitual? ¿No son allí los aprendizajes muchos más ricos y abiertos al entorno? ¿No tienen allí los estudiantes un papel nada pasivo, tal como lo tienen la mayoría de los españoles? ¿No son en Finlandia las instalaciones educativas infinitamente más adecuadas que las de la mayoría de nuestros colegios e institutos? ¿Qué antigüedad tiene la legislación educativa de Finlandia? ¿Han tenido tiempo los docentes de hacerse a ella o van de "oca en oca y tiro por que me toca" como ocurre aquí en España? En fin...
 
Las comparaciones son odiosas, lo sé... Por eso mejor no hacerlas. Ni yo ni nadie... Ministro Wert y ejércitos de asesores de aquí y allí (ministerio, consejerías, agencias, observatorios sesudos  y demás instituciones): si quieren traer aquí lo de Finlandia, traigánlo al 100%... En caso contrario sería como hacer trampas a las cartas... Y cuando uno hace trampas, ya se sabe, el resto se da cuenta y se rompe la baraja... ¡Al carajo la partida!